Caballero Bonald: "Nadie que no sea un poeta puede escribir 'El Quijote"

  • La Fundación Cajasol recupera 'Sevilla en tiempos de Cervantes' El autor jerezano cree que en las peripecias de Alonso Quijano se aprecia "el concepto de la poesía en su sentido más neto"

"Nada se opone a considerar a Cervantes", sostiene José Manuel Caballero Bonald, "como el escritor no sevillano del Siglo de Oro que con más lúcido conocimiento de causa amó, padeció y desentrañó el cuerpo y el alma de Sevilla". El autor de Don Quijote de la Mancha o las Novelas ejemplares frecuentó entre 1585 y 1600, tal vez a través de estancias intermitentes o quizás de manera estable, una ciudad que era "uno de los más deslumbrantes emporios económicos del mundo occidental", pero donde la opulencia y el derroche convivían con "la marginación, la esclavitud, la delincuencia, la mendicidad". Cervantes, que aún no había conquistado más que una discreta gloria literaria, encadenó como recuerda Caballero Bonald toda suerte de trabajos desafortunados, "comisario del proveedor de las galeras reales, recaudador de alcabalas o cobrador de deudas ajenas", más tarde "cobrador del impuesto del fisco sobre ventas y permutas o comisionado de difusos negocios", y aquellos años sevillanos conformaron, prosigue el autor jerezano, "una complicada y extensa sarta de trapicheos, embrollos, equívocos y deudas", un constante infortunio que culminaría en la cárcel.

La edición conmemorativa de Sevilla en tiempos de Cervantes, que apareció inicialmente en la colección Ciudades andaluzas en la Historia de la Fundación José Manuel Lara y promueve ahora la Fundación Cajasol con motivo del cuarto centenario de la muerte del clásico, propició que Caballero Bonald (Jerez de la Frontera, 1926) volviera ayer a hablar de ese libro, retrato de esa urbe convulsa del XVI y XVII que Góngora denominó "la gran Babilonia de España" por la que deambula un hombre destinado a cambiar el curso de la literatura.

Un proyecto que el autor de Ágata ojo de gato considera "representativo" de su larga producción literaria, pero cuya redacción, reconoce, no le fue plácida al principio. "Me costó mucho trabajo porque yo no soy investigador". Adentrarse en las "zonas de penumbra" de la historia de un genio que más allá de la literatura también se entregó a la vida -"tuve otras cosas en que ocuparme; dejé la pluma y las comedias", apuntó el propio Cervantes en el prólogo de Ocho comedias y entremeses- hizo que Bonald se planteara pasar del ensayo a la ficción. Las lagunas en torno al creador "eran muy atractivas literariamente, te permitían inventarte a Cervantes. Pero desistí, porque la novela histórica no es un género que me atraiga".

En un acto presentado por el periodista Jesús Vigorra y en el que el autor estuvo acompañado por la consejera de Cultura, Rosa Aguilar, el presidente de la Fundación Cajasol, Antonio Pulido, y la directora de la Fundación José Manuel Lara, Ana Gavín, Caballero Bonald descartó la hipótesis de que Cervantes empezara el Quijote en la cárcel de Sevilla. "En la peor jaula del mundo, como la definieron en su momento, en ese antro horrible en el que también estuvieron Mateo Alemán, Alonso Cano y Martínez Montañés, había que trabajar para la supervivencia. En ese rincón maloliente, lleno de inmundicia, ¿cómo iba a empezar nadie El Quijote? Quizás hubo una ensoñación previa". Caballero Bonald no cree "improbable" que Cervantes perdiera el dinero por el que fue requerido y apresado -cobros de impuestos que supuestamente había entregado al banquero Simón Freire- "en uno de los garitos de la ciudad donde se organizaban timbas de juego".

Además, el ganador del Premio Cervantes reivindicó ayer la vertiente lírica del escritor. "Hice una edición de sus poesías donde pueden encontrarse sorpresas", asegura. "Siempre se le tuvo como un poeta mediocre, y Lope despreciaba sus versos, aunque por otro lado escribió que no había nadie más tonto que quien leía El Quijote. Uno era la antítesis del otro: Lope había conquistado el máximo de la fama, y Cervantes era un perdedor", expone Bonald, antes de defender que "nadie que no sea un poeta puede escribir un libro sobre El Quijote". En sus páginas se aprecia, añade, "el concepto de la poesía en su sentido más neto".

La recuperación de Sevilla en tiempos de Cervantes, que contó con la música de Álvaro Garrido y Aníbal Soriano, congregó en la sede de la Fundación Cajasol a "gente cultivada y curiosa", como describió Jesús Vigorra a un público entre el que se encontraban los escritores Antonio Rodríguez Almodóvar, Felipe Benítez Reyes, Jacobo Cortines, Juan José Téllez y Antonio Rivero Taravillo, entre otros.

La Fundación Cajasol continuará mañana (19:30, en su sede de la Plaza de San Francisco) la conmemoración del cuarto centenario de Cervantes con la conferencia Sevilla, un enigma cervantino por parte del narrador y el poeta Andrés Trapiello, responsable de una reciente adaptación del Quijote al castellano actual. Vicente Molina Foix continuará el ciclo el día 21, con la mirada a tres clásicos que murieron en la misma fecha: Cervantes, Shakespeare y el Inca Garcilaso. Mauricio Wiesenthal, Arturo Pérez-Reverte y Juan Eslava Galán ofrecerán también ponencias en los próximos meses, dentro del homenaje al genio cervantino programado por la Fundación Cajasol.

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