La Bienal de Sevilla abrirá con una muestra de obras sobre Al-Ándalus

  • Algunos artistas ya se han acercado a la ciudad para elegir la ubicación de sus piezas · Los proyectos arquitectónicos se quedarán en el claustrón sur mientras las instalaciones grandes saldrán a la calle

La tercera Bienal Internacional de Arte Contemporáneo de Sevilla abrirá sus puertas el 2 de octubre con un conjunto de obras que abordan la relación entre el arte, la ciencia, la tecnología y la arquitectura, prestando una atención especial a lo relacionado con Al-Ándalus. Obras de más de 180 artistas ocuparán el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo - que será una vez más la sede de la Biacs- y los centros de Sevilla, Córdoba y Granada.

Algunos de estos creadores ya han pasado por la ciudad para elegir la ubicación de sus intalaciones, sobre todo aquellos que presentan intervenciones de gran tamaño o que requieren unas características técnicas especiales. Es el caso de los suecos Loove Broms, Milo Lavén y Erik Krikortz, que tomarán la Torre de los Perdigones para convertirla en un mando a distancia gigante con luces que cambian de color cuando se llama por teléfono en un proyecto titulado Colour by numbers.

La Biacs 3 busca, sobre todo, acercarse al público. En esta edición sale del CAAC para invadir el centro de la ciudad, e incluso se expande por otras ciudades de Andalucía. Los artistas locales tienen todavía la posibilidad de presentarse al concurso Transversal Biacs para pasar a formar parte de los autores que integran la Bienal. Y las obras expuestas, en muchos casos complicados aparatos tecnológicos, funcionan sólo si los visitantes interaccionan con ellas, si las manipulan, erradicando definitivamente el cartel de No tocar.

El claustrón sur del CAAC se dedicará a los proyectos de arquitectura, como el STEMCloud de EcoLogicEstudio, un prototipo de máquina de producir oxígeno que funciona alimentando microorganismos encontrados en el fondo del río Guadalquivir. Compartirá espacio con la intervención Ex-Îles, de Electonic Shadow, donde el dúo investiga la hibridación del espacio físico, la arquitectura, el diseño y la realidad virtual. En su instalación estudian los vínculos reales e imaginarios gracias a una bañera escoltada por dos islas: una física y otra imaginaria, representada por un círculo luminoso en el que los visitantes deben entrar. También en el claustrón sur, el italiano Elio Caccavale aporta en su Animal Pharm una visión crítica a esta integración de la ciencia en el resto de aspectos de la vida. En su obra construye una granja aparentemente normal y casi infantil que, en realidad, está siendo utilizada por científicos para producir productos farmacéuticos, órganos humanos, medicinas y nutrientes con la leche y la sangre de los animales.

En otras zonas del interior del CAAC se ubicarán instalaciones como la Ecolocación Algorítmica de Ramón Guardans -un complejo estudio científico sobre la emisión y recepción de señales en el espacio aplicado al arte y la música-, Helios, una espectacular creación luminosa de la artista alemana Rosalie y la escultura Ana, de la egipcia Susan Hefuna.

Como en otras ediciones, las obras poblarán los patios del Monasterio de la Cartuja. Una de las instalaciones exteriores que más expectación está generando es The morning line, un anti-pabellón creado por Matthew Ritchie -y producido por la Fundación Thyssen-Bornemisza- para la Biacs 3 por invitación del comisario Peter Weibel. Esta gran estructura interacciona con el exterior, se genera y se destruye. Sus módulos se adaptar para funcionar como espacios de ocio, albergar espectáculos y servir, en sí mismo, como un gigantesco instrumento musical.

Pero Biacs 3 no se quedará encerrada en la sede, sino que estará esparcida por toda la ciudad. El equipo de arquitectos y programadores Hackitectura.net combinará en su proyecto Wats 4 Bits. A second life in Europe Avenue una instalación en el CAAC con una intervención en el pabellón de Europa, también en la Cartuja. Además de diversas obras en el centro de la ciudad que todavía no se han confirmado, los tentáculos de la Bienal llegarán al aeropuerto y la estación de Santa Justa.

Toda una puesta en escena para que la ciencia, la arquitectura, la tecnología y el arte estén más cerca que nunca de los ciudadanos.

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