Crítica 'Gernika'

Aupa mutilak

gernika. España, 2015. Dirección: Koldo Serra. Guión: Barney Cohen, Carlos Clavijo. Intérpretes: María Valverde, James Darcy, Jack Davenport, Víctor Clavijo, Álex García, Bárbara Goenaga, Ingrid García Jonsson, Julián Villagrán, Burn Gorman, Joaquín Assboeck, Irene Escolar, Elena Irureta, Jon Artiño.

Diez años han pasado desde que Koldo Serra estrenara Bosque de sombras, su primer largometraje, que pasó injustamente desapercibido, quizá lastrado por la comparación que suscitó con Perros de paja, el clásico de Sam Peckinpah. En este impasse de diez años hasta su segunda película, el director vasco se ha dedicado a la televisión, pero con ella ha demostrado no haber perdido pulso alguno en la dirección.

Gernika es una historia y podrían ser tres, pues el guión lanza en paralelo varios hilos que corren una suerte desigual: de arranque, pone sobre la mesa una acertada propuesta sobre el periodismo y las cloacas de la propaganda y la censura en tiempos de guerra. El arranque resulta de por sí interesante y está bien planteado pero conforme avanza el metraje, esta línea se va diluyendo y no se retoma hasta prácticamente la última secuencia del filme. Por ejemplo sorprende, y de qué manera, cómo desaparece la trama del personaje de Marta, interpretada por Ingrid García Jonsson, en el papel de una fotógrafa de guerra enviada por Le Figaro.

El motivo de que pierda minutos parece ser la segunda de las corrientes narrativas de la cinta: un triángulo amoroso entre Teresa (ingrávida María Valverde), una editora de la oficina de prensa republicana; Henry (afinado James D'Arcy, en el rol de periodista americano) y Vasyl, jefe de Teresa. Una línea relativamente prescindible ante el peso histórico del suceso y donde el casting muestra una química discutible hasta entrado el último tercio, donde la historia se anota un toque de autor encarnado en un pin… del Athletic de Bilbao. Aupa mutilak.

Es en este tramo final donde la película se vuelve plenamente una cinta de guerra, coincidiendo con el inicio de los bombardeos. Hasta entonces, el componente bélico quedaba aislado a secuencias irrelevantes de la preparación de los alemanes. Pero con el inicio de los ataques, la producción se vuelve generosa, y la historia gana en intensidad y emoción, apoyada en la música épica, algo didáctica, de Fernando Velázquez.

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