gastronomía

El sabor de La Línea, en una botella

  • Sergio Prado y David Oneto son los creadores de Cervezas Focona, que ya tiene dos variedades en el mercado: Rolipó y Focona

  • En próximas fechas saldrá a la luz una tercera, Liquirbá

Sergio Prado y David Oneto, en la presentación de Focona en la cafetería Meraki. Sergio Prado y David Oneto, en la presentación de Focona en la cafetería Meraki.

Sergio Prado y David Oneto, en la presentación de Focona en la cafetería Meraki. / jorge del águila

Rolipó, Focona o Liquirbá son palabras propias del vocabulario linense adaptadas del inglés que se habla en Gibraltar. Pero desde hace poco también dan nombre a cervezas elaboradas por dos linenses, Sergio Prado y David Oneto, que bajo la marca Cervezas Aguaviva han revolucionado el mercado de las cervezas artesanas en la ciudad. Todo comenzó probando en casa sus propias recetas hasta que decidieron dar el salto y elaborarlas en una fábrica. Ahora se puede pedir una Rolipó o una Focona en prácticamente cualquier bar o restaurante de la ciudad y en breve también se podrá pedir una Liquirbá.

"Antes que fabricantes somos consumidores. Nos gustaban las cervezas menos comerciales y empezamos a probar en casa. Conforme nos iban saliendo bien las recetas nos fuimos animando. Tenemos un amigo que tiene un bar en La Línea, el Barbas, nos animó a que comercializáramos la cerveza. Él estaba dispuesto a venderla en su establecimiento y eso nos dio más ánimos. A partir de ahí formalizamos la empresa y ya podemos vender en otros establecimientos", explica Sergio Prado, una de las dos partes del binomio que ha dado luz a un proyecto que ilusiona a sus creadores y a la clientela. Los clientes siempre han presumido de sus productos autóctonos y con estas cervezas ya tienen uno más.

El producto se elabora en una fábrica en El Puerto de Santa María, pero con los ingredientes y las recetas que previamente han probado David y Sergio y sus familiares y amigos, los "catadores oficiales" de la marca.

Cada cerveza tiene una peculiaridad y está reflejada en su nombre. La primera que salió a la luz, Rolipó (del inglés lollipop, chupachups), tiene un toque dulce. De ahí su nombre. Focona (procede de four corners, cuatro esquinas, en referencia a la frontera) lleva cuatro maltas y cuatro lúpulos. La próxima en salir al mercado será Liquirbá (regaliz), una cerveza negra tipo american stout con un toque de regaliz. También la palabra aguaviva, sinónimo de medusa, tiene su historia. "Teníamos en mente hacer una marca que representara la cerveza que hacemos. Somos de La Línea y queríamos hacer una cerveza característica de aquí. Queríamos buscar una palabra que englobara a la cerveza y algo típico linense. De ahí salió aguaviva, una palabra muy linense. Además el agua es el 90% de la cerveza y la levadura hace que se transforme en algo vivo. Encajaba perfectamente con nuestra idea. Lo dejamos como nombre de la empresa y cada una de las recetas las personalizamos con una palabra también muy típica de aquí. Todas las cervezas que hagamos va a tener un nombre linense con una historia detrás, no está puesto al azar".

Antes de que la receta definitiva se convierta en cerveza comercial sus autores llevan a cabo una serie de pruebas. "Esta última cerveza, la Focona, es un poco más peculiar. Lleva cuatro maltas y cuatro lúpulos. Al mezclar tantos ingredientes hay que afinar. Hemos hecho seis pruebas hasta conseguir el toque justo de amargor, aroma y color. En función de la receta ha costado más o menos. Ha habido alguna que ha salido buena a la primera receta. Todas las cervezas han pasado por nuestros amigos y familiares, que son nuestros catadores oficiales y nos dan su opinión", destaca Sergio Prado.

Las cervezas han sido muy bien acogidas, hasta el punto que el pasado verano, cuando salió a la venta Rolipó, tuvieron que hacer una segunda tirada. "Había mucha demanda y no lo sabíamos. La primera tirada se nos quedó corta. Sabíamos que había gente esperando este tipo de cerveza, pero tampoco que fuera tan grande. Este tipo de cervezas, que son más especiales, con sabores más específicos, cada vez tienen más tirón. En los bares normalmente siempre ponen la misma marca de barril. Estaba complicado entrar en ese circuito, pero la gente ha reaccionado muy bien. La acogida nos está dando más ánimos para seguir sacando más recetas".

Además del sabor, las cervezas Aguaviva destacan por el colorido de sus etiquetas, obras de Sergio Prado, que además es diseñador gráfico. "Los dos tenemos nuestro trabajo y además hacemos de diseñadores, comerciales y distribuidores. Todavía no tenemos la infraestructura para poder contratar, pero espero que dentro de un tiempo podamos tener nuestra propia fábrica y controlemos todo el proceso sin tener que irnos fuera a fabricar".

La idea a largo plazo de David y Sergio es poder elaborar las cervezas en La Línea y poder ampliar la variedad. "Primero queríamos ver si éramos capaces de vender. Y si había demanda y se consolidaba sería el momento de empezar a hacer números para poner una instalación en La Línea. Pero se tiene que consolidar con el tiempo y con una variedad de recetas. Nuestra intención hacer varios estilos diferentes y no quedarnos en un único tipo. Nos gustan las cervezas diferentes".

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