Elegir con la cabeza y no con el bolsillo

  • Cinco profesionales del Hospital de La Línea demuestran las ventajas de usar criterios técnicos frente a los económicos en la elección de apósitos El estudio, premiado en un simposio nacional

Cinco profesionales del Hospital de La Línea han demostrado científicamente que en materia de salud resulta recomendable elegir con la cabeza antes que con el bolsillo. Un grupo de compañeros de trabajo y amigos del centro hospitalario linense -formado por enfermeros y supervisores- ha elaborado un estudio de costes y eficiencia en el uso de apósitos en heridas crónicas y su repercusión para el conjunto del sistema sanitario. El trabajo busca desterrar la visión centrada en el ahorro en las compras de suministros y fungibles que, aseguran sus autores, aún se mantiene en los despachos de las administraciones.

El estudio Análisis de costoeficiencia de la elección de apósitos en heridas con biofilm ha sido elaborado por Andoni Carrión, Carlos Núñez, Myriam Gallego, Rosa María Rodríguez y Antonio Sánchez, y al menos sus compañeros de profesión están de acuerdo con ellos. La comunicación ha sido premiada en el XI Simposio Nacional sobre úlceras por presión y heridas crónicas, celebrado recientemente en Logroño.

"No siempre el producto médico más barato genera el tratamiento más económico para el sistema sanitario. Nos rebelamos contra eso", destaca Andoni Carrión, supervisor de Consultas Externas y Ambulatorias del hospital que, junto a Carlos Núñez, supervisor de Medicina Interna, se definen como unos frikis de la sanidad. Hasta el punto de administrar un grupo en Facebook, "Curas y heridas", convertido en un foro de debate para profesionales de toda España sobre los casos que a diario se encuentran en las consultas.

"Mediante un escenario teórico muy sencillo, basados en un modelo científico francés que elabora una proyección de costes a cinco años, pretendíamos demostrar que, en ocasiones, usando un apósito más caro se pueden reducir costes. La clave está en el selección del apósito adecuado y no en su precio y, por tanto, en potenciar el criterio técnico en las compras y la figura del referente en heridas", explica Carrión. Para ello toman como ejemplo una herida con biofilm (infectada) y dos tipos de apósitos, el técnicamente más adecuado y un sustituto más barato. La proyección de costes demuestra que el más caro, a la larga, implica un menor coste total del tratamiento hasta su curación.

Carrión y Núñez se inscribieron en el simposio hace más de un año, por ser uno de los más solicitados en su ámbito con más de 1.500 asistentes durante tres días. "Sin embargo, ni Carlos ni yo pudimos ir por asuntos sobrevenidos. Antonio y Rosa -enfermeros del centro de salud La Velada y del hospital, respectivamente- defendieron el análisis en público y, a la vista, bien", resalta Carrión. Myriam, farmacéutica del hospital, fue la encargada de aportar los costes de los apósitos en términos de grandes compras para elaborar el análisis.

"Los supervisores vemos los precios de los productos, pero no podemos elegir lo que adquieren los centros hospitalarios. Las centrales de compras tienden a restringir su elección frente a un catálogo cada vez más amplio. Debemos tender a buscar el teóricamente más costoeficiente y para ello, si hay 30 modelos de apósitos, lo ideal es tenerlos todos", subraya Carrión.

La exposición del trabajo se apoyó en varias diapositivas, entre ellas las de un iceberg cuya parte emergente representa el coste de unitario del material elegido mientras que la zona submarina contempla variables como los costes del tiempo de enfermería, de uso del sistema sanitario, procesos de soporte y otros elementos secundarios para las curas. Algo parecido a la famosa factura sombra que el SAS comenzó a entregar hace tiempo en la que contempla todos los costes de un proceso quirúrgico. "El coste unitario es sólo una pequeña parte. Esperamos que los centros de decisión asuman este principio", concluyen los responsables del análisis.

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