El Tribunal Supremo paraliza la extradición de una mujer a Francia

  • La gibraltareña Dolores Fletcher es detenida en marzo acusada de estar implicada en una operación antidroga que tuvo lugar en la frontera de este país con España

La justicia del Peñón ha paralizado la extradición de una mujer gibraltareña a Francia a causa de una investigación por un caso de drogas.

Dolores Audrey Yvonne Fletcher, de 39 años, fue detenida el pasado mes de marzo por la Policía Real de Gibraltar en base a una orden de detención europea emitida por las autoridades francesas y es que fiscales en Marsella han apuntado su supuesta vinculación en una operación antidroga en la que fueron incautadas cerca de 3,5 toneladas de resina de cannabis en la frontera entre España y Francia. Desde entonces, ha estado esperando una resolución sobre su extradición desde que su abogado impugnó su detención.

Fletcher, que siempre ha negado haber cometido delito alguno, es requerida en Francia para responder a una serie de denuncias que hay en su contra con motivo de este caso.

La mujer perdió su primer pleito y el año pasado, el entonces magistrado Charles Pitto ordenó que la orden de detención francesa debía ser ejecutada. Los abogados de la defensa apelaron la decisión y el pasado lunes, casi un año después de que fuera detenida por primera vez y después de semanas de discusiones, el Tribunal Supremo falló en su favor.

El jefe de Justicia, Anthony Dudley, declaró que "la decisión del magistrado ha sido anulada".

La orden de detención europea utilizada para arrestar a Dolores Fletcher es un instrumento legislativo que entró en vigor en la en el año 2004. Está diseñado para acelerar la extradición, de una jurisdicción de la UE a otra, de las personas buscadas en relación con delitos graves y exige a los países que reconocen, con un mínimo de formalidades, las solicitudes de entrega de una persona hechas por la autoridad judicial de otro miembro Estado.

En su sentencia, el magistrado Dudley habla de que por un lado, se ha enfrentado con la necesidad de proteger la libertad de Dolores Fletcher, y por otro tenía el deber de garantizar la circulación transfronteriza de las resoluciones judiciales en Europa, tal como lo exige la legislación de la UE. La sentencia refleja que parte del desafío de llegar a una decisión fue la diferencia entre el sistema jurídico francés y el británico en el marco de Gibraltar.

Las autoridades francesas aún no han sido informados de la decisión del Tribunal Supremo que impide la extradición de Dolores Fletcher a ese país. Ahora queda por ver cuál es el próximo paso que los juzgados franceses llevarán a cabo.

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