La clase práctica de la escuela de Algeciras, un éxito artístico y de público

  • La plaza registra más de media entrada y los alumnos disfrutan de su gran noche

La plaza de toros de Las Palomas acogió el lunes por la noche la tradicional novillada en clase práctica de la Escuela Municipal de Tauromaquia de Algeciras. Un espectáculo que es ya tradicional en la feria taurina. Pero de esta novillada se saca una lectura importantes para la Fiesta de los toros en Algeciras: los alumnos de la escuela tienen el tirón suficiente para que aficionados y no tan aficionados acudan a Las Palomas a una clase práctica. Eso es crear afición aunque la entrada sea gratis y los que están en el albero no sean profesionales consagrados, sino solo alumnos con afán de aprender.

Esta reflexión es importante puesto que la imagen de los tendidos, media plaza de entrada, con familias completas, niños pequeños que se quedaban embobados viendo torear y que de mayor ya quieren ser toreros, eso es hacer afición o al menos se han acercado a este maravilloso mundo del toro. De esta manera la afición al Fiesta en Algeciras está asegurada, aunque muchos puedan pensar que al ser gratis la gente acude, pero también es importante que aunque no se cobre nada en taquilla el público dedique algunas horas de su tiempo libre en ver a los alumnos de la escuela. También es de agradecer.

En cuanto a lo artístico los cuatro erales y añojos de Carlos Núñez se dejaron en conjunto y salieron manejable. La terna en conjunto destacó por sus ganas. Martín Campanario estuvo bien, Juan Cortés, de la escuela de La Línea, tuvo un comienzo artista de faena, Jesús Arroyo, alumno de San Fernando, dejó detalles buenos, mientras que el venezolano Christián Valencia dejó claras sus ganas desde que le pegó una larga cambiada de salida al novillo. Faena de raza y bien estructurada. Moscoso puedo pasear trofeos de no haber fallado con la espada, apunta maneras al igual que Sibaja Castillo que toreó bien con el capote y cuajó muletazos buenos. Valor tiene como el que posee Jiménez Castillo. Tampoco hay que dejar pasar los quites de El Paquera y Nieto.

Al final todos contentos al igual de que los profesores El Merlo y Repullo. Buen trabajo.

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