La Feria atraviesa su ecuador con un buen ambiente en las casetas

  • El temporal de levante, el cansancio y los altos precios de los cacharros propiciaron que muchas familias abandonaran temprano el recinto ferial

La noche del martes de Feria generó un buen ambiente en el transcurso de la jornada, aunque no presentó el lleno absoluto que se esperaba a pesar de que ayer la festividad de la Virgen del Carmen ofreció un día de descanso laboral a muchos linenses y visitantes.

Muchas familias acudieron al recinto ferial alrededor de las 10:30 para que los más pequeños pudieran disfrutar de las atracciones que la noche ofrecía. El intenso y húmedo viento de levante, el cansancio, y los elevados precios de los cacharros propiciaron que muchos padres y niños se recogieran más temprano que en otras ocasiones. A las 01:30, la zona de atracciones, tómbolas y puestos se encontraba medio llena, menos de lo esperado en vísperas del día festivo de ayer. Por otro lado, los jóvenes aprovecharon la noche del martes para realizar botellones en el palenque con los amigos, por lo que muchos no acudieron a la Feria hasta bien entrada la madrugada.

La zona de casetas presentó la mejor de las caras de la noche. A las 02:30, las casetas de ambiente juvenil comenzaron a registrar un buen ambiente gracias a la llegada de la juventud al recinto ferial. Algunos espacios como Los Guan-Nai, Bribones, Turi-Turi y El Templo fueron los lugares preferidos por aquellos que deseaban disfrutar de la música española entremezclada con canciones típicas de las fiestas. La caseta de La Gitanilla se convirtió la protagonista indiscutible de la noche, donde prácticamente era casi imposible entrar debido a la gran cola que había en su puerta, llegando a registrar la espera de más de sesenta asistentes. Otros lugares como Los Chinitos no alcanzaron el lleno absoluto, aunque si mantuvieron un buen ambiente durante toda la noche.

Las jarritas de rebujitos, vino tinto y los tubos de cerveza abundaron entre todos los presentes, y las risas, los encuentros y los bailes y los cánticos improvisados animaron el ambiente festivo que se respiraba en cada una de las casetas.

Sin embargo, las casetas más tradicionales presentaron un ambiente menos lleno de lo esperado con la marcha de muchas familias a primeras horas de la madrugada.

La zona de atracciones y tómbolas se vacío prácticamente a las 04:30 de la madrugada, por lo que muchos feriantes dieron por terminada la jornadas y cerraron sus establecimientos. Los más jóvenes consiguieron aguantar la fiesta hasta primeras horas de la mañana.

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