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De vuelta a la tierra

  • Merecido El Algeciras BM pierde, después de dos jornadas, contra un Teucro que no se deja sorprender y anula las virtudes de los locales Paso atrás Los gallegos salen del descenso a costa de los albirrojos

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Se acabó el factor sorpresa. El cazador fue esta vez cazado por la presa. En otras palabras, el revolucionario Algeciras BM fue neutralizado por el oficio y la consistencia del Teucro, un rival que a priori venía de víctima pero que demostró ser un equipo cien por cien de trincheras. Los de Pontevedra bajaron de las nubes a los albirrojos, se llevaron dos puntos balsámicos para la permanencia y de paso cedieron el testigo provisional de un vale para el descenso.

El nuevo Algeciras BM había sorprendido ante La Rioja, pero después del antequerazo todas las alarmas se habían disparado entre los hermanos pequeños de la Liga Asobal. ¡Cuidado, que esta gente te la lían! Por eso el Teucro vino con la lección muy bien aprendida. Seguro que el vídeo de Víctor García Pillo, el preparador visitante, terminó echando humo esta semana porque ayer los gallegos lo bordaron: anularon el juego defensa-ataque local y obligaron a los de Ricard Franch a moverse en una dinámica incómoda. Un juego lento, trabado, todo lo contrario de lo que proponía el Algeciras BM, decantado por el fuego cruzado.

A merced del enemigo, los pupilos de Franch sufrieron, especialmente al comienzo de la segunda parte, cuando el Teucro abrió una brecha de seis goles de ventaja que fue letal. Sólo el intento de Franch de combatir al rival con un sistema 6-0 dio alguna esperanza de vida al final, pero el acierto en el lanzamiento de los albirrojos resultó escasísimo por no decir nulo.

Y todo ello a pesar de que el Algeciras BM arrancó con un primer minuto de juego fulgurante. Parecía la continuación del final en Antequera. 2-0 en 60 segundos y el partido loco. Es lo que quería el cazador en su territorio. Pero la presa fue más inteligente. El Teucro demostró ser un hueso duro de pelar, con muchos tipos duros en nómina. Sobre todo un portero que marca las diferencias -también Tsilimparis lo hace en el Algeciras- y un jugador tan esperpéntico como válido, un tal Rafa Dasilva, que ayer ejerció del brazo derecho del técnico en la pista, de guía espiritual y de verdugo en los momentos calientes.

Los gallegos tomaron la primera delantera en el minuto 6 (4-5) y aunque el luminoso fue dando bandazos de un lado a otro, la superioridad fue más bien visitante. Marko Curuvija fue otra de las pesadillas locales, un extremo muy alto y que no suele perdonar. A pesar de que los albirrojos fallaron tres penaltis de siete metros lograron voltear el marcador justo antes del bocinazo del descanso (14-13).

A la vuelta del intermedio se vio al peor Algeciras de la segunda vuelta. El Teucro asfixió a un equipo negado en ataque, que casi nunca pudo conectar con el pivote y que hizo grande a Bozic desde los nueve metros. El Teucro endosó un parcial de 4-10 y alcanzó su máxima renta de la noche (19-25 en el 45'). Ya sólo tocaba defender.

Los de Franch intentaron desmadrar el partido con contras rápidas de Valero, pero nada. Probaron a meter más músculo y kilos en la defensa, pero entraron de lleno en el terreno del Teucro. Sólo el empeño y las ganas -algo de lo que sí puede presumir esta plantilla que sigue sin cobrar- dieron vida a un Algeciras que tuvo varias oportunidades de recortar a dos tantos. Pero el desacierto liquidó poco antes de un minuto para certificar una derrota dolorosa para la parroquia local. El Teucro dejó un billete provisional de descenso y un toque de atención de que esta temporada salvar el pescuezo va a estar más caro que nunca.

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