Trece años de cárcel para el autor del homicidio de un joven en el Recinto

  • La Audiencia ha tenido en cuenta el atenuante de arrepentimiento. Condena a Nafih M.E., que reconoció los hechos, y absuelve al otro acusado, Hansa M.A.

Dos meses después de que se celebrara el juicio, ayer finalmente la Audiencia Provincial dictaba sentencia sobre el crimen del Recinto, registrado el 26 de enero de 2007, y que se saldó con el fallecimiento, a disparos, de un joven de la barriada. Nafih M.E., que en el acto del juicio oral reconoció ser el autor de los hechos, ha sido condenado a una pena de 12 años y medio de cárcel por un delito de homicidio con agravante de superioridad pero con el atenuante de arrepentimiento, ya que el tribunal ha entendido que su colaboración con la Policía Nacional fue clave a la hora de esclarecer el delito. Además la sección VI de la Audiencia le condena a 17 años de alejamiento de la familia del fallecido y le sanciona con una multa, a modo de indemnización, de 150.000 euros para la familia de la víctima. A la pena carcelaria cabe sumarle otros seis meses de prisión por tenencia ilícita de armas.

El tribunal absuelve a Hansa M.A. quien durante la sesión del juicio oral tuvo que sentarse en el banquillo de los acusados, después de que fuera acusado por Nafih de ser la persona que le entregó la escopeta para cometer el homicidio. Una acusación que fue retirada en el juicio oral, donde Nafih manifestó que su versión previa era incierta. Al no existir prueba alguna que apunte a la participación de este joven, que en el momento de los hechos era soldado profesional, el alto tribunal ha dictado su absolución directa.

Los hechos a los que hace referencia la sentencia cobraron especial impacto mediático al tratarse de un crimen basado en meras represalias entre víctima y autor. De hecho Nafih confesó ante el tribunal de la Audiencia que disparó al llamado Lulú porque le "tenía hasta los huevos", le "pegaba y robaba" continuamente, hasta que un día, harto de dicha presión, se hizo con una escopeta y le disparó quitándole la vida.

La Acusación Particular pedía una pena de 20 años de cárcel mientras que la Defensa trabajó durante las sesiones de juicios en dejar clara la colaboración prestada en todo momento por el acusado con la Policía. De hecho sin sus datos hubiera resultado más dificultoso, por ejemplo, hallar el arma con la que se cometió el crimen.

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