Una sucesión imparable

EL 37 Congreso Federal del PSOE ha dejado claro que la sucesión en el socialismo andaluz es imparable. La liquidación de los militantes procedentes del PSOE que nació en Suresnes y la irrupción en la dirección federal de una nueva generación de políticos de la mano de Leire Pajín, otorgan veracidad a quienes defienden que Zapatero y Chaves han pactado que, en el plazo de dos o tres años, se producirá el relevo en el PSOE andaluz y en la Junta, en un acto similar al que se llevó a cabo la legislatura pasada en Extremadura. Eso sí, la operación estará avalada por unas encuestas que reafirmen el convencimiento de que la mayoría de los andaluces quiere un cambio en el PSOE y en la Junta, y una reducción significativa de la diferencia electoral por parte del PP de Javier Arenas.

En este escenario, María del Mar Moreno, elegida ahora por Zapatero como abanderada de la renovación en Andalucía, sería la candidata de la ejecutiva federal, y el PSOE andaluz sólo podrá decir que también lo era de Chaves. Y así se hará porque forma parte de la cultura política del viejo PSOE. Que Moreno mantenga el acta de parlamentaria andaluza (el Estatuto recoge que sólo con ella bajo el brazo puede acceder a la presidencia de la Junta), que le permitirá, además, entrar en el Senado por la cuota autonómica -Chaves no lo daba como seguro el domingo- , la mantiene como la primera en la lista sucesoria.

En caso de que estos indicadores adversos no se manifiesten, algo harto difícil dada la tendencia electoral y las estrategias de unos y otros, Chaves podría volver a ser el candidato, o se dejaría sustituir por otro con gran relevancia pública. En este escenario, la ministra de Fomento, Magdalena Álvarez, podría tener algunas sus opciones frente a Moreno.

Este fin de semana, Chaves seguirá "por supuesto" negando la mayor y no dejará entrever ningún detalle sucesorio en la confección de la ejecutiva regional, y punto pero seguido.

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