Aduanas denuncia ante el Seprona los vertidos de fecales en la zona portuaria

  • El personal dependiente del Ministerio de Hacienda se plantea no acudir a trabajar ante la falta de salubridad

Un nuevo vertido de aguas fecales indigna a las personas que acuden a trabajar al recinto portuario y a los algecireños que pasean con asiduidad por la avenida de la Hispanidad, la zona trasera del auditorio Millán Picazo aledaña a la desembocadura del Río de la Miel. Alcantarillas y arquetas situadas detrás de este inmueble están vertiendo "agua de las cloacas", dijeron los denunciantes.

Las tapaderas de los sumideros además están fuera de su lugar. La fuerza de las aguas sucias además inunda las inmediaciones.

Asimismo, trabajadores de Aduanas, dependiente de la Agencia Tributaria del Ministerio de Hacienda, reconocieron ayer que el problema no se soluciona y las alcantarillas por donde se derraman las aguas fecales son un foco de infección que pone en riesgo la salud. Los afectados, que barajan no ir a trabajar en estas condiciones, denunciaron al Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil (Seprona) los hechos. "Nos han dicho que vendrán", explicaron.

Las intensas precipitaciones de estos días han venido a inundar más la zona y los aparcamientos y las aceras resultan intransitables. "Las aguas sucias y el mal olor son insoportables", alertaron. Las personas que trabajan y frecuentan este espacio lamentaron la falta de respuesta al problema.

En este sentido, confirmaron que para solucionarlo el Ayuntamiento de Algeciras, en concreto, la Empresa Municipal de Aguas (Emalgesa) y la Autoridad Portuaria "se tiran la pelota". Los afectados no señalaron a quién le corresponde tomar cartas en el asunto pero insistieron en la necesidad de que debe arreglarse con celeridad y limpiar la zona.

Europa Sur se hizo eco en marzo del mismo problema. En aquella ocasión se confirmó que se trataba de un taponamiento. La Autoridad Portuaria trasladó entonces a Emalgesa el asunto y el puerto desveló que ante la tardanza de la empresa municipal, tuvo que encargarlo a una externa el arreglo. Al hilo, dijeron que el origen era el taponamiento de los colectores de aguas residuales, una competencia municipal, según el puerto.

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