Rebeca patricia garabal. sargento en el estado mayor de la flota en rota

"La dificultad de esta profesión es perderte momentos que para uno son importantes"

La sargento Rebeca Garabal en su destino en Rota. La sargento Rebeca Garabal en su destino en Rota.

La sargento Rebeca Garabal en su destino en Rota. / armada

Isleña, de 34 años, accedió en 2009 a las Fuerzas Armadas en la primera convocatoria que se presentó de Tropa y Marinería. Ahora sargento, tras hacer el curso de ascenso de la Escala de Suboficiales, ve importantes unidades como el Observatorio de la Vida Militar o la Unidad de Protección Frente al Acoso, que "hace 30 años serían impensables".

-¿Por qué decidió ingresar?

-La Armada siempre me había gustado, de hecho la viví muy de cerca durante mi niñez, porque mi padre también es militar.

-¿Cree que el mundo castrense puede ser un mundo más complicado si eres mujer?

-Desde mi punto de vista no creo que sea más complicado por el simple hecho de ser mujer, al menos no ha sido mi caso. Siempre se me ha tratado igual que a mis compañeros.

-¿Cuáles son las principales dificultades?

-Para mí, la única dificultad que tiene esta profesión es salir a navegar seis meses seguidos, separarte de la familia, amigos... perderte momentos que para uno son importantes. Pero estamos en las mismas, es la misma dificultad a la que se enfrentan los hombres. Hace años igual era más complicado para una mujer con hijos estar en la Armada, pero en la actualidad hay muchas medidas de conciliación y aún se está trabajando para mejorarlas, de modo que los hijos puedan estar con su padre o con su madre si uno de los dos tiene que ir a una misión o montar guardia.

-¿Ha cambiado mucho la Armada desde hace 30 años?

-La verdad es que no conocí la Armada de hace 30 años. Los viejos del lugar dicen que no se parece en nada a la Armada actual y que hemos progresado mucho en todos los sentidos. Imagino también que encontrarse hace 25 años con una superior mujer, sería algo de lo más extraño pero hoy en día se hace de lo más normal. Desde luego, hoy en día disponemos del Observatorio de la Vida Militar que garantiza los derechos y deberes de los miembros de las FAS y la Unidad de Protección frente al Acoso por razón de sexo que trata de evitar el acoso tanto de hombres como de mujeres en los destinos. La creación de esas unidades hace 30 años sería impensable.

-¿Animaría a otras mujeres a ingresar en las Fuerzas Armadas?

-Buena pregunta ésta. Yo animé a todas mis amigas a que ingresaran conmigo en la Armada y ninguna quiso hacerlo. No debo ser muy convincente, menos mal que no me metí en política (ríe). Animo a todo el mundo. Eso sí, que lo haga porque le gusta. Son muchas las personas que deciden ingresar porque no encuentran algo mejor en la calle y luego ni están a gusto ellos en el destino ni dejan estar a gusto a los demás. Este trabajo ha de ser vocación más que otra cosa.

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