"Vas al banco, eres joven, con un sueldo y sin aval y directamente te dicen que no"

  • Los bancos aumentan el número de requisitos necesarios para conceder préstamos

Ya han pasado tres años desde que la actual crisis estallara. La situación no mejora y las consecuencias se siguen pagando. El ambiente general es de tensión e incertidumbre: "Los propietarios quieren vender, y la gente quiere comprar. Hay voluntad por ambas partes, pero los bancos no dan el dinero. Estamos cogidos de pies y manos", confiesa Javier, un joven de 31 años que lleva ya tres años tras la concesión de un préstamo hipotecario.

La situación de Javier es desesperante. Este joven, natural de Cádiz, firmó en el año 2008 un contrato de alquiler con derecho a compra por cinco años. Según este régimen, Javier podía acceder a la compra de la vivienda tras haber vivido en ella durante un periodo de tiempo, con la particularidad de que un porcentaje del alquiler pagado se le descontaría del precio de venta del inmueble. No tuvo que pasar mucho tiempo (concretamente tres años), para que Javier decidiese comprar la vivienda que él define hoy como su "hogar". "Tal y como está la cosa últimamente, muchas veces pienso que lo mejor es alquilar. Te quitas de problemas. Pero esta es mi casa, conozco ya a mis vecinos, estoy  bien aquí, además quiero tener algo mío, algo que dejar a mis hijos... ¿Por qué no voy a poder comprar?", pregunta este joven dedicado a la aeronáutica.

Numerosos son los bancos a los que ha acudido desde que  decidiese comprar, y en todos ha encontrado un no por respuesta: "Tú vas al banco. Ven que eres joven, con un sueldo y sin aval. Directamente te dicen que no", explica Javier.

Actualmente, la situación es muy dura,  la desconfianza reina entre los asuntos financieros y los bancos aumentan el número de requisitos que hay que tener para poder conseguir un préstamo: "Los requisitos mínimos con los que ellos se quedan tranquilos, y con los que puedes conseguir el préstamo, son tener dos sueldos, un avalista y tener algo ahorrado" explica. Javier ya ha presentado a los bancos una gran cantidad de  información, como por ejemplo todos los movimientos bancarios que ha realizado a lo largo de un año, o bien las últimas cinco nóminas , pero siempre hay alguna pieza que no encaja. Quizás los avalistas sean los protagonistas de esta historia, ya que los bancos, ante el temor de que sus usuarios no puedan devolver los préstamos, exigen un aval como requisito indispensable.

Numerosas son las acciones que el banco puede llevar a cabo para recuperar su dinero en caso de que el cliente  no pueda devolver el préstamo,  como por ejemplo los embargos. No obstante, esto parece no ser suficiente, y  ante tantos requisitos, muchos prestatarios llegan a rozar la indignación: "Yo no he conseguido antes el préstamo porque no tenía aval. Personalmente no quiero tenerlo. Hay gente que se ofrece a ayudarme, pero no quiero. Ser aval significa poner en riesgo todo lo que tú tienes por otra persona. Si la casa que yo compro ya sirve de garantía....¿Por qué tengo también que arriesgar, por ejemplo, la casa de mis padres ?. Suficiente dinero ganan ya con el negocio. Me niego a correr un riesgo tan grande", explica indignado Javier.

Los bancos siguen sin cogerse los dedos y sólo financian el 80% del total del valor de la vivienda, el 20% restante, corre por cuenta del cliente. "Ya he perdido la cuenta de las tasaciones que he hecho. La que realizas con un banco, no te sirve para el otro. La última me costó 200 euros", explica Javier. "Esto ya no es cuestión de querer y no poder. Yo quiero y puedo".

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