Enfoque de domingo | Un acercamiento a Ciudadanos

Resistir en la intersección justa

  • Algunas claves y respuestas respecto al posible ascenso de la formación naranja en Andalucía

Albert Rivera, durante un acto en Ciudadanos en Cádiz. Albert Rivera, durante un acto en Ciudadanos en Cádiz.

Albert Rivera, durante un acto en Ciudadanos en Cádiz. / JULIO GONZÁLEZ

Lo cierto es que el discurso de Ciudadanos es algo difícil de plasmar -ellos mismos tardaron en posicionarse con una fuerza de centro y la brújula baila muchísimo a fuerza de transversalidades-. Pero, si algo puede definir y distinguir a la formación naranja, es su espíritu neoliberal. Teniendo en cuenta lo que cantan las encuestas -aun sabiendo que a veces cantan desafinado- parece que Ciudadanos cobra cada vez mayor peso en la política nacional, y que las próximas elecciones, las municipales, van a ser una prueba de esta subida. La pregunta es: ¿qué espacio puede ocupar una formación de corte básicamente neoliberal en una comarca con unos índices de nivel de desempleo o de renta media que van en el furgón de cola?

Para el profesor titular del Área de Filosofía del Derecho y Política de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla, Rafael Rodríguez Prieto, a nivel de acción política, Ciudadanos no estaría tan lejos de un partido como el PSOE, por ejemplo, lo que podría explicar su fácil ascenso en la comunidad andaluza: "Ciudadanos -explica- se forma como un partido coyuntural, que nace por el apoyo de una serie de intelectuales en Cataluña para combatir al nacionalismo. Boadella, Félix de Azúa, incluso Girauta, que venía del PSOE, todos ellos apoyaron a ese chico que parecía tener tirón electoral. Si alguien te lo cuenta así, ves claramente que es PSC-PSOE".

"En un momento dado, en su salto a la política nacional, se encuentra con que puede ocupar un espacio de centro-liberal cuyo fin es avanzar en los procesos de neoliberalización en España a nivel de privatización. Y aquí -afirma-, tampoco hay tantas diferencias con el PSOE".

Si clasificáramos a las distintas formaciones según código político estadounidense, por ejemplo, tanto Ciudadanos como PSOE, podrían computar dentro del espectro demócrata; mientras que el PP sería claramente republicano. Ahí está la diferencia, o la clave: "Es que la propuesta del PSOE -continúa Rodríguez Prieto- ha demostrado ser también una propuesta neoliberal, no de protección de los servicios públicos: de hecho, el haberse cargado los servicios públicos es un estigma que ha de pesar sobre el PSOE andaluz".

Ciudadanos podrá cosechar votos entre el desencanto socialista pero también, y muy importantemente, entre el desencanto del votante popular (lo que nunca creeríamos llegar a ver). El historiador de la UCA, Diego Caro, recuerda al respecto el concepto de "economía moral de la multitud" desarrollado por Edward Palmer Thompson: para el teórico británico, la dinámica social confirma a lo largo del tiempo que el pueblo puede soportar, durante largos periodos, todo tipo de abusos. Pero llega un momento en el que un simple detalle (un "que coman galletas", un máster inexistente) puede hacer que la tensión estalle. "Cuando hay un gesto que se considera especialmente obsceno, aunque no sea de gravedad absoluta -desarrolla-, la balanza se descompensa".

Otra explicación al posible ascenso naranja, según Rodríguez Prieto, está en que "lo que tienen alrededor es peor que ellos: Podemos ha fracasado al hacerles el juego a los nacionalistas (cuando Karl Marx, por ejemplo, definía al nacionalismo vasco de reaccionario): la distribución de la riqueza debe ser hacia los ciudadanos, y no hacia los territorios, tanto para La Línea como para El Raval. Aunque en sí Ciudadanos no esté haciendo nada, mantiene bastante oculto su programa neoliberal, mientras que su discurso de unidad ha llegado a mucha gente".

El politólogo no descarta, tampoco, un posible efecto 'Inés Arrimadas': la jerezana podría ser una "excelente presidenta de la Junta de Andalucía: es inteligente, trabajadora y con una gran capacidad de transmitir a la opinión pública sus ideas. Algunos de sus discursos por la defensa de la igualdad y la unidad nacional son fundamentales. Es una lástima que no sea de izquierdas".

Porque, finalmente, la pregunta tendría que ser esa: ¿dónde queda, entonces, la izquierda? O, al menos, la defensa de lo público. Una propuesta interesante, afirma Rafael Rodríguez Prieto, es la plataforma Ahora, "que, desde una perspectiva de izquierda no nacionalista, plantea y trata de defender cuestiones relacionadas con la defensa del estado social y del blindaje de las pensiones; o el destinar un mínimo del 3% del PIB a I+D, que ayudaría a cambiar el modelo productivo y la división global del trabajo que se ha hecho.

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