UPD se estrena con una campaña como las de antes

  • La ex dirigente socialista Rosa Díez lidera la nueva opción política que abandera la igualdad de todos los españoles y la democracia

La Unión de Progreso y Democracia (UPD), con su candidata a la presidencia del Gobierno y ex dirigente del PSOE, Rosa Díez, a la cabeza apenas ha tenido tiempo para asimilar el paso de la precampaña a la campaña electoral, esa delgada línea cada vez más imperceptible que permite a las fuerzas políticas pedir abiertamente el voto a los ciudadanos en las citas electorales.

Cargada de "ilusión" y haciendo de "la necesidad una virtud", la cabeza de lista de esta opción política con apenas seis meses de existencia recorrió ayer las principales calles del centro de Jerez para presentarse ante el electorado como un "partido español", que proclama la regeneración de la democracia y la igualdad de todos los españoles.

UPD asume la oposición a los nacionalismos periféricos y la lucha contra el terrorismo, en particular el que abandera ETA -los promotores del partido son, mayoritariamente, vascos con ideas de izquierda y tadición liberal-, como símbolos de su perfil "inequívocamente nacional" y de su objetivo de "la unidad nacional española, pero no como un valor sentimental, sino como único instrumento capaz de garantizar la igualdad de todos los españoles ante la ley, al margen de cual sea la comunidad en la que vivan o la opción de voto que tengan".

Rosa Díez también se postula como la mejor opción para la "enorme mayoría de los españoles que quieren terminar con el bipartidimo imperfecto" que, en el caso español, provoca que las decisiones las adopten "partidos políticos que ni siquiera creen en España ni se reconocen como españoles".

A diferencia de los partidos tradicionales, la candidata explicó ayer en Jerez que "hemos tenido que empezar desde abajo (...) y en el tiempo que llevamos hemos sido capaces de poner en marcha una iniciativa política nueva, sin ningún tipo de ayuda, ni económica, ni mediática, porque todo lo que estamos haciendo lo hacemos con la aportación de miles de ciudadanos que aportan de su bolsillo para que esta nueva voz se escuche, primero en la calle y después en el Parlamento".

Una campaña, por tanto, distinta, a imagen de "las de principios de los setenta, de las primeras campañas democráticas, en las que uno sentía que todo estaba por hacer a la vez que sentía que estábamos dispuestos y que teníamos capacidad de cambiar el mundo", que "es lo que también siente Unión de Progreso y Democracia"

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