El veto español dificultaría el inicio de la negociación

  • Expertos reconocen que España goza ahora de cierta posición de fuerza frente a Gibraltar

Alejandro del Valle, uno de los coordinadores del curso, intervino en la segunda de las ponencias previstas durante el día para arrojar un poco de luz sobre qué sucederá con el estatus jurídico de Gibraltar ahora que el Reino Unido ha decidido salir de la Unión Europea. Según dijo, existe un bloqueo continuo por parte de los diferentes actores que no permite que se avance en un nuevo modelo jurídico para Gibraltar.

La firmeza de España al declarar que solo negociará con Reino Unido provoca un estado de parálisis, aderezada con otra serie de problemas como la presencia de submarinos nucleares en el puerto gibraltareño, o el apoyo explícito del Estado español a Rusia permitiendo que sus submarinos recalen en Ceuta.

Del Valle reconoció que desde que se dio por cerrado el Foro Tripartito el único soplo de aire fresco ha llegado de la mano del Grupo Transfronterizo y su petición de creación de una Agrupación Europea de Cooperación Territorial (AECT).

El ponente explicó que a la postura tradicional de negociación bilateral no se han sumado grandes novedades con la irrupción de nuevos partidos políticos, que siguen su misma línea. Por lo tanto, ahora tocar hacer frente a un "cisne negro", que es como se conoce a los cambios inesperados en política internacional.

"¿Qué impacto va a tener el Brexit en Gibraltar? Ahora nos encontramos que marcos jurídicos como el establecido por la ONU, el marco europeo o el Tratado de Utrecht pueden revitalizarse. De momento, jurídicamente todo seguirá igual los dos próximos años", declaró.

Alejandro del Valle explicó que ante la falta de una regulación europea tras la salida del Reino Unido España podría tomar el control en el cierre de la verja, aunque ésta es una opción poco probable según comentó el especialista. A esta situación hay que añadir la apreciación de que Gibraltar no pertenece al estado británico, por lo que la colonia se ve obligada a negociar un nuevo estatuto jurídico.

Toda vez que se formalice la salida del Reino Unido se activarán las negociaciones por mandato del Consejo Europeo. La dificultad para ese debate es que España ya podría vetar, si lo quiere, el inicio o las condiciones de las conversaciones sobre los pactos que rijan en adelante las relaciones de Reino Unido y Gibraltar con la Unión Europea. "La negociación en sí también exige unanimidad por lo que España disfruta ahora de cierta posición de fuerza", concluyó el profesor.

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