La industria química prevé crecer un 4,7% en 2018 y facturar 65.200 millones

  • Feique subraya la necesidad de un pacto de Estado y unos costes energéticos competitivos para seguir al alza en España

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Evolución y perspectiva de la cifra de negocios Evolución y perspectiva de la cifra de negocios

Evolución y perspectiva de la cifra de negocios

La industria química española dará al cierre del año una nueva muestra de su fortaleza con un fuerte aumento de su cifra de negocios. En un contexto global de crecimiento, las empresas españolas no se quedan atrás y prevén un aumento del 5,7% en su facturación este año y otro 4,7% el próximo. Alcanzarán así una cifra de negocios de 65.200 millones de euros y 197.000 empleos.

Las previsiones presentadas ayer por el presidente de la Federación Empresarial de la Industria Química Española (Feique), Antón Valero, son por tanto más que positivas. Recogen un crecimiento total en el periodo 2007-2018 del 31,2%, consolidando la evolución positiva que esta industria registra desde 2013 apoyándose en el buen comportamiento de la economía española, en el crecimiento de la demanda internacional y en la caída del precio del crudo.

Es momento de que los costes sociales de la factura salgan del sistema eléctrico"

El crecimiento en la producción será del 3,1% en 2017 y del 2,6% en 2018, en ambos casos en línea con el propio crecimiento del PIB español, e impulsados tanto por la evolución del consumo interno como por el crecimiento de la demanda internacional. Los datos de producción del sector -que actualmente genera el 12,8% del Producto Industrial Bruto- se sitúan ya 16 puntos por encima de los registrados en 2007 (año previo al inicio de la crisis).

Respecto al comercio exterior, la reactivación de la actividad exportadora y los precios internacionales que se está experimentando en 2017 continuará en 2018, generando un mayor volumen de ventas exteriores. Así, el crecimiento de las exportaciones alcanzará en 2017 el 7,4% hasta los 34.876 millones de euros y el 4,1% el próximo año, hasta 36.306 millones. De esta forma las químicas exportarán un 56% de su producción en 2018.

La industria química también continúa consolidándose según los datos de la patronal como uno de los sectores industriales más dinámicos en la generación de empleo estable. Hasta septiembre se ha registrado una media de 193.000 empleos directos, cifra que se estima sea la media anual de asalariados en 2017, lo que supone un crecimiento del 7,5% respecto a 2016. En 2018 se llegará a los 197.000 en 2018. Y teniendo en cuenta los efectos indirectos e inducidos se alcanzarán los 645.000 empleos.

Con estos datos en la mano, Valero reclamaba ayer de nuevo al Ejecutivo central una política industrial "valiente", que sitúe al sector "en el mapa de prioridades del Gobierno y de los diferentes partidos políticos si se persigue que España sea un país capaz de generar empleo estable y de alta cualificación, empresas de elevado valor añadido y un tejido productivo intensivo en innovación y con vocación exterior". El presidente de Feique insistió en la necesidad de acordar un Pacto de Estado por la Industria a partir del cual desarrollar una estrategia de crecimiento industrial independiente del color del gobierno.

Tampoco olvidó el representante de la patronal química la eterna reivindicación del sector industrial: los costes energéticos. "Es cierto que todo el sistema eléctrico arrastra una fatídica herencia sobre la que ha habido limitado margen de actuación en una situación de crisis económica", señaló Valero. Pero "la economía mejora, y creemos que es el momento de asumir que parte de los considerados costes sociales incluidos en los peajes, deben encontrar acomodo fuera del sistema eléctrico"; con ello se refería a las anualidades del déficit de tarifa y las subvenciones a las energías renovables, también a los costes extrapeninsulares. Además, señaló la necesidad de avanzar con mayor firmeza en la interconexión con el mercado energético europeo, en el que hay tres conexiones pendientes con Francia, para lo cual, "además de la voluntad del Gobierno, hace falta que se adopten instrumentos legales o coercitivos comunitarios".

El presidente expresó también el apoyo del sector para concluir el Corredor Mediterráneo y el resto de corredores transeuropeos que afectan a la Península Ibérica.

Tampoco podía dejar atrás el reto de la evolución hacia una economía baja en carbono y circular, que "sólo serán posibles avanzando en la innovación, área en la que la contribución de la química será esencial". A este respecto, hizo hincapié en la necesidad de mantener mayor homogeneidad en la legislación comunitaria aplicable en cada país de la Unión Europea, pues "no es infrecuente observar cómo en nuestro país se introducen en determinadas ocasiones plazos y condiciones más estrictas que las exigidas en otro países con los que competimos o, en otras ocasiones, en nuestro país no se adoptan al mismo nivel que otros ventajas competitivas que permite la legislación".

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