Cuenta atrás hacia el altar

  • Las parejas no escatiman tiempo ni dinero a la hora de preparar sus bodas

De blanco y por la iglesia. Al final, las parejas recurren a los enlaces de toda la vida frente a la frialdad del juzgado o las ideas de juventud de una vida en común y nada más.

Buena muestra de estas premisas se pueden palpar en BodaSur 2008, donde el ritmo es frenético desde la apertura del recinto. Los primeros visitantes, la mayoría parejas jóvenes, comienzan a llegar nada más cortarse la cinta de la entrada. "Hemos pedido el día libre en nuestros trabajos para poder visitar la feria desde el principio, no perder tiempo y evitar las aglomeraciones", explican Manuel y Juani, una joven pareja barreña que tiene previsto casarse en el verano de 2009. A priori, puede parecer una fecha lejana, pero no quieren que les pille el toro: "Todo tiene que estar perfecto y esta feria nos va ayudar a buscar lo que nos va faltando".

Ya tienen el lugar del convite reservado desde hace tiempo. Y es que el lugar de la celebración condiciona la fecha, en muchos casos, más que la propia iglesia. "Lo difícil va a ser pensar en la lista de invitados, no me gustaría echar en falta a alguien especial por haberlo hecho a última hora", añade Juani.

En su recorrido por los expositores se detienen en varios estudios fotográficos que ofrecen fotos de parejas en el agua o vídeos donde los novios se besan bajo un atardecer. "Yo no sé si quiero vídeo, pero al final seguro que caigo porque luego te arrepientes de no tener todos los recuerdos", añade Manuel.

Luego toca el turno a los trajes nupciales. "Vendremos mañana a ver los desfiles, aunque el traje es algo que debe elegirse lo más cerca que se pueda del enlace. Ya se sabe, las tallas y eso", bromea Manuel. La limusina aparcada junto a la pasarela llama su atención. Tiene todos los detalles: televisión, cava y asientos de piel. Más adelante se paran a mirar la joyería y les llama la atención el hecho de que haya también muebles y objetos decorativos. "El piso ya lo tenemos, afortunadamente. Nos lo dan este año y tenemos que comprar los muebles", destacan.

Una boda cuesta en torno a 24.000 euros de media. "La verdad, no hemos hecho números todavía, pero nuestras familias nos ayudarán, estamos seguros", dice Juani. "En mi casa están deseando echarme", bromea Manuel.

La cuenta atrás hacia el altar ha comenzado para esta pareja, unas 2.000 se dan el "sí quiero" al año en la comarca. Aquí lo tienen todo, menos el altar.

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