Papini, un talento olvidado

  • El sello Rey Lear recupera su excelente colección de relatos 'Palabras y sangre'

Más que por sus cimas, las grandes culturas se miden por sus medianías. Si bien Cervantes, Shakespeare y Rabelais son, indudablemente, las prodigiosas gárgolas de una vasta catedral (española, inglesa y gala respectivamente), también lo es que que los cimientos de esa fábrica se fraguaron con una corpulenta nómina de talentos en buena parte olvidados. Dicho con el mayor de los respetos, es probable que Umberto Eco, Claudio Magris, Giorgio Agamben, Atillio Brilli, Gianni Vattimo, Mario Perniola, etcétera, no pasen a la gran historia de la literatura italiana. Sin embargo, estamos ante una excelente generación de hombres de letras, de cuya obra depende la continuidad de un inmenso legado que, gracias a ellos, sigue intacto. Éste es, sin duda el caso de Giovanni Papini, autor muy célebre a primeros del XX y hoy desconocido, entre otros motivos, por su carácter de maldito, de señalado por el fascismo, asunto que borró de las letras europeas a una parte de sus mejores hombres.

Francia, tan pródiga en genios, acaba de reanudar la polémica de Luis Ferdinand Céline y su abominable antisemitismo. Ya antes había ocurrido con Drieu La Rochelle, Paul Morand, Pierre Laval y muchos otros. No obstante, el hecho es que Cèline fue un extraordinario escritor y una funesta persona. Algo similar podríamos aplicar a Papini, pero sólo referido a su entusiasmo por el Duce. Como Huysmanns o Chesterton, Papini comenzó en el ateísmo de izquierdas y terminó en un catolicismo ortodoxo. Una biografía igual de azarosa podríamos encontrarla en Valle-Inclán, Roth, Azorín y en numerosos escritores de la primera mitad del XX. Sea como fuere, en Papini no hay vileza personal, como en Cèline; sólo una inquietud política muy propia de aquella hora. No debemos olvidar que Musolinni, joven gacetillero socialista, derivó en autócrata megalómano y gerifalte imperial en muy breve trayecto.

¿Qué hay en estas Palabras y sangre que hoy glosamos? Una excelente colección de relatos, publicados en 1912, donde se agitan las mismas inquietudes que ensombrecieron la literatura de entonces: Kafka, Apollinaire, Von Hofmannsthal y el problema del Mal que Freud formularía una década antes. El crudo nihilismo que atravesó Europa por aquellos días alcanza aquí una intensa expresión, cuya crueldad, cuya ambigüedad moral, tuvo en Papini a su joven y diabólico maestro; maestro de un poderoso magnetismo, trepidante y oscuro, y donde el misterio y el dolor se dan irónicamente la mano.

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