Cervantes 1616-1916

  • La ciudad festejó el tricentenario de la muerte del genial autor contribuyendo con dinero a la construcción del monumento levantado en la capital de España. También se le puso una calle

En 1916, mientras Europa se desangra, en nuestra ciudad, en cumplimiento de un R. D., de la Presidencia del Consejo de Ministros fechado el 9 de Marzo: "Se creó en Algeciras la Junta Local del Centenario (sic), para organizar las fiestas que en este año deben celebrarse en recuerdo de Miguel de Cervantes".

En aquel momento nuestra ciudad estaba pasando por una situación económica muy difícil y complicada: "Es imposible la vida en la encantadora Ciudad de Las Conferencias. La carestía de los artículos de primera necesidad y el abandono de las autoridades hace que no podamos vivir. Malo, caro y robado en el peso, es como se puede adquirir en Algeciras, lo más indispensable a la vida".

Pero siguiendo con la constituida Junta Local del Centenario, prosigue el documento consultado: "Componen dicha Junta, los distinguidos señores siguientes, Presidente el Alcalde don José Bianchi Santacana. Secretario don Manuel Pérez Petinto. Vocales: Señor Cura Párroco, don Eugenio Burgarín, decano de los maestros; don Juan Pérez Arriete en representación de la Prensa; don Ramón Méndez Library, don Emilio Santacana y don Plácido Santos". Continua el texto: "Adoptaron en sus primeras reuniones varios importantes acuerdos, siendo uno de ellos, por expresa invitación del Gobierno, abrir una suscripción en la Ciudad, que contribuyera a engrosar la nacional con la que proyectan elevar un monumento a Cervantes (El citado R. D., fue impulsado por Alfonso XIII, para establecer una suscripción popular nacional, con la que costear el célebre monumento dedicado a Cervantes, situado en la plaza de España en Madrid); se recogía también: "La conveniencia de invitar a los organismos oficiales para que cooperaran a dicha suscripción, y es famoso el resultado obtenido, pues tras encabezarla el Ayuntamiento con 100 pesetas, sólo el personal de Aduanas ha contribuido, hasta el presente con 16 pesetas, quedando en tan irrisorias cantidades toda la recaudación conseguida en Algeciras"; luego, a nuestra ciudad le cabe el honor de haber contribuido con 116 pesetas, en sufragar el coste de tan famoso monumento.

En otro apartado se esgrime: "A fines de Abril próximo, se celebrará el Centenario del glorioso escritor español, y esperamos, que la constituida Junta, se apresurará a organizar algo que justifique, ante los extraños, el acierto que tuvieron los que la eligieron ya que sólo los propios estamos en el secreto y sabemos que sus elementos, son personas de gran valía, que reúnen en sí, un gran amor por la Ciudad de la Conferencia y un elevado criterio, robustecido por grandes condiciones intelectuales". Prosigue el documento: "La veneración que ciertamente han de sentir, por el inmortal autor de El Quijote, harán que organicen un espléndido homenaje con ocasión del Centenario [...], sabemos que existe el acertado proyecto de organizar una procesión cívica, en la que figuren como principal elemento, los niños de las Escuelas, y el descubrimiento de una lápida. Tenemos entendido que en tan pronto se reúna la Junta se le propondrá aprovechándola, para entonces inaugurada la Caja de Ahorros Postal, un reparto de 100 libretas de 5 pesetas entre los alumnos de las Escuelas algecireñas que más se distingan por su aplicación y aprovechamiento. Es una magnífica idea que hará perdurar en las infantiles inteligencias el recuerdo de éste Centenario y el nombre del glorioso español que se festeja".

En otro punto, se recoge: "Las Autoridades, las clases dirigentes, la prensa local, deben poner verdadero empeño, para que Algeciras se destaque y brille en estos actos, figurando como es de justicia, entre las ciudades españolas que por su gran cultura se aprestan ya a conmemorar el Centenario de Cervantes. Hacer esto es hacer Patria, ante lo que no hay ni puede haber diferencias o antagonismos de partido, grupos ni menos ridículos personalismos. ¡Por Cervantes, que es como decir por España!". Desgraciadamente, las buenas intenciones de la recientemente conformada Junta algecireña para celebrar el "Centenario" del creador del hidalgo de la triste figura quedaron simplemente en buenos deseos, Algeciras y el mundo estaban en otra cosa: "En Algeciras, una numerosa comisión de obreros visitaba a las autoridades para contarles que tienen hambre [...], las obras del Puerto han suspendido sus trabajos, agotados están los últimos créditos concedidos. ¡No hay dinero!, dicen sus directores y encogiéndose de hombros despiden a tanto infeliz que allí ganaba el sustento. ¡Hay que esperar!, pero el hambre no tiene espera, cuando en casa les piden pan sus hijos". En Gibraltar, en relación con la conmemoración cervantina, se hacen eco de la comunicación existente entre las casas reales españolas y británicas: "La horrenda tragedia que asola a Europa aplaza la celebración del glorioso Centenario que une a dos pueblos en una común aspiración, honrar al genio que sostiene a través de las edades la memoria de la Patria y que propaga por los ámbitos del mundo las incomparables bellezas del idioma nacional". Prosigue el documento estudiado: "Inglaterra y España juntas recuerdan en los actuales días, la obra de sus más insignes hijos: Shakespeare y Cervantes. En nombre de España nuestro Augusto monarca, ha dirigido a S. M., el Rey Jorge V, el siguiente despacho: En estas fechas en que esa noble nación y España, juntamente glorifican a dos genios inmortales, legitimo orgullo de nuestra raza, te envío con mis saludos, y con los de la reina la expresión del reconocimiento profundo de mi Patria y el mío por el homenaje ofrecido a Cervantes y a la lengua".

En nuestra ciudad, según se hacen eco las agrupaciones de trabajadores: "Aquí, pacientes humildes unos pobres trabajadores famélicos, han acudido ante la primera autoridad del Campo y diligente, caritativa y humanitaria se ha apresurado a telegrafiar a los Ministros, contándoles la grave situación creada, pidiéndoles una urgente y rápida solución al problema. Pero hay que esperar, el Ayuntamiento ha facilitado una comida, un rancho a los forzosos huelguistas".

Decididamente, Algeciras no estaba para celebraciones. Los algecireños de la época quedarían perplejos al tener conocimiento que la citada celebración cervantina no estaba exenta de cierta controversia racista a nivel internacional: "¿Es interesante para los israelitas del mundo entero saber si Cervantes, cuyo genio gigantesco dejó lineado para la posteridad el trazo ético y espiritual de tantas humanas semblanzas, sentía aversión o afecto a la raza judía?. Continua el texto: "Esto es lo que ha intentado averiguar con denodado y noble empeño el culto escritor filosemita Rafael Cansinos Assens [...], es empresa ardua y dificultosa saber de un modo concreto los sentimientos que anidaban en el alma del inmortal autor respecto de los israelitas [...], Cervantes según Rafael Cansinos, no era antisemita. Hay sobrados motivos para creer que Cervantes se hallaba exento de cualquier prejuicio contra los israelitas de aquella época en la que el fanatismo religioso dominaba las conciencias de las muchedumbres.

Y lo que más robustece éste prejuicio es que el glorioso manco no haya hecho uso de este elemento humano en su obra dónde los hay tan varios y complejos". Prosigue el documento: "En estos días que el mundo hispánico conmemora con sacra reverencia el tercer siglo de la muerte de ese altísimo ingenio, brilla un nuevo resplandor para su gloria al saberse, que él no abrigó sentimientos hostiles contra la grey semita".

En aquel año cervantino de 1916, difícilmente la preocupación de los algecireños estaría en averiguar los posibles sentimientos hostiles hacia los semitas albergados por el héroe de Lepanto. De seguro que entre los comentarios de los asiduos parroquianos al café "Eslava" -propiedad de Miguel Piñero García, situado en la esquina de la calle Ancha y el Calvario-, o los clientes de la vaquería abierta recientemente por el conocido industrial José Soto Revolo -en la Villa Vieja-, no estaría presente la preocupación por los actos suspendidos o no programados por la Junta Local del Centenario dedicado a Miguel de Cervantes, ni mucho menos la posición semítica o no de éste; sí, en cambio, la triste y grave situación de las familias que literalmente estaban pasando hambre en nuestra ciudad.

No obstante, el ayuntamiento presidido por José Bianchi Santacana, dentro de sus escasas posibilidades presupuestarias, y sin duda impulsado por los componentes de la Junta creada al efecto, informa de los rasgos del insigne escritor a través de humildes impresos con los que hacer frente, de algún modo, al cumplimiento del R. D. emitido por la Presidencia del Gobierno, tan cercano a la tan merecida celebración nacional; pero al mismo tiempo, tan alejado de la situación económica de sus nacionales: "Todos saben que Cervantes luego de haber servido bravamente a las órdenes de Don Juan de Austria, obtuvo licencia de éste y se embarcó en Nápoles, el 26 de septiembre de 1575, para regresar a España".

Prosigue el opúsculo, promovido por la Junta local: "Pero al día siguiente, la galera en que iba fue sorprendida por una escuadra de corsarios de la Berbería, cañoneado por tres barcos fue tomada, siendo conducidos cuantos iban a bordo cautivos hasta Argel.

Es el episodio más doloroso en la vida del gran escritor: arrojado en inmundo calabozo, del que dos veces huyó, siendo ambas capturado, desde entonces, se le encadenó, se le agobió a fuerza de malos tratos y tuvo que soportar los más terribles sufrimientos. Más tarde el recuerdo de ese horrible cautiverio, en lugar de gritos de anatemas y venganzas, le inspiró las páginas más graciosas y más atractivas de su libro...". Curiosamente, los algecireños conocen de la admiración de los franceses por la figura de Miguel de Cervantes, al leer: "En julio de 1830, cuando la flota francesa se presentó ante Argel, los oficiales del príncipe de Joinville, buscaron la mazmorra en que sufrió Cervantes. Se encontraron en el barrio de Bab Azeun, cerca del cuartel de los Jenízaros, porque la prisión subsistía; y, en el momento de la conquista francesa, había allí todavía algunos prisioneros cristianos.

Festejemos nosotros el tricentenario de Cervantes -concluyen los galos-, levantando un monumento o al menos colocando una lápida conmemorativa que recuerde a los viajeros el lugar en el que el inmortal autor del Quijote fué encadenado en la costa africana. La idea es tan delicada, tan de cariño fraternal que, nosotros (franceses), agradecidos sólo tendremos reconocimientos sin límites".

Sin duda, los alumnos de las escuelas algecireñas, ya fuesen los del humilde colegio del Centro Obrero, situado en la iglesia de San Isidro, o los de la Academia Fernández, ubicada en el número 9 de la Plaza Alta, tendrían, a través de las modestas iniciativas literarias promovidas por la Junta Local creada al efecto -compuesta entre otros, por el carismático ex alcalde de la Conferencia, Emilio Santacana-, oportuna información del célebre escritor.

Una de las decisiones municipales -en cumplimiento del Real Decreto emitido por la Presidencia del país-, fue la aprobación plenaria de: "Nombrar una calle de Algeciras con el nombre del escritor homenajeado"; para ello, se observó una zona que estaba en plena urbanización, como era la Villa Vieja; y que además, en aquella época constituía en su vertiente hacia el Paseo de la Conferencia, la parte más "chic" y anglófona de nuestro vecindario. Eligiéndose para tan insigne denominación, la subida junto al Hotel Anglo Hispano, que comunica la calle San Quintín, con la actual calle Alexander Henderson.

Desgraciadamente, la señalada celebración cervantina en 1916, no vino en el momento más oportuno para nuestra ciudad; no obstante, con más ilusión que medios, la Junta local constituida para tal motivo, intentó estar a la altura de las circunstancias (gracias a lo cual, una pequeña parte del popular y famoso monumento madrileño dedicado al universal escritor, fue sufragado por el pueblo de Algeciras), con el gran obstáculo - además de la falta de recursos-, de dirigir sus esfuerzos a una población más preocupada en la lógica subsistencia diaria de sus familias que en conmemoraciones literarias.

En definitiva, un tricentenario dirigido ciudadanos sufridores de un "entuerto económico", derivado de una guerra que oscuros y torticeros intereses internacionales, prorrogaron aún dos años más; pero esa, es...otra historia.

Manuel Tapia Ledesma. Licenciado en Derecho y Director del Archivo Notarial de Algeciras

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