Bautista, vuelta en el quinto festejo de la feria de Alicante

  • La terna no termina de sacar partido a una manejable corrida de Juan Pedro Domecq. Liria está entregado en su segundo y Tejela brilla a la verónica

Otro fracasado festejo. De nuevo muchas carencias en los toros, pero esta vez los principales culpables fueron los toreros, pues todo lo que le faltó al ganado se traducía precisamente en facilidades para su manejo. Toros de escasa apariencia y de suma docilidad. Para entenderse, una novilladita de lo más cómoda.

Si Liria, Bautista y Tejela no le cortan a éstos las orejas en Alicante, con un público que raya en la santidad, hay que preguntarse dónde y cómo van a ser capaces de cuajar un triunfo mejor servido. Sólo el caso de Liria en el cuarto se justifica por el mal uso de los aceros, perdiendo una oreja más que segura. Un Liria sorprendentemente desmotivado en su primero, toro que como casi toda la corrida se movió mucho. El hombre estuvo habilidoso, sin quedarse quieto del todo, mientras el toro iba y venía. Rapidito, despegadito, destemplado y dejándose tropezar. Faena a todas luces insuficiente.

Al cuarto le pudo cortar una o quién sabe si las dos orejas por el arrebato que puso en una faena que tuvo mejor forma que fondo. Larga cambiada en el saludo y vibrantes lances a la verónica. Apertura de faena de rodillas por alto, con jaleo de olés. En el toreo fundamental se fue templando Liria conforme avanzaba el trasteo, no obstante, sin terminar de ajustarse.

Bautista salió del paso en su primero, el menos claro del encierro, con el que previamente se anotó como muy bueno un saludo capotero de rodillas.Pero hasta ahí, pues con el poco toro que llegó a la muleta le faltó también a él mayor compromiso. Con el quinto, algo parecido, pero con la diferencia de que el toro aportó bastante más. Bautista aquí tiró líneas, o lo que es lo mismo, hizo sólo proyectos de pases. Al final, la eficacia de la estocada propició que le pidieran la oreja, que el presidente con buen criterio no concedió.

Tejela fue el que estuvo más firme y más en torero de la terna. En su primero, estimables lances en el saludo y muletazos muy limpios en el último tercio. Tejela lo toreó con empaque, ayudándose al natural. La faena al sexto fue también decreciente y con desigualdades. El toro terminó echándose de manso y abrevió el torero con un ligero macheteo a la antigua.

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