El Rey abandona el hospital tras ser operado del tendón de aquiles

  • Don Juan Carlos se ha sometido con éxito a una intervención para reparar una lesión en su pie izquierdo.

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El rey Juan Carlos ha abandonado el Hospital San José de Madrid donde la noche del domingo fue operado del tendón de aquiles de su pie izquierdo.

Don Juan Carlos ha salido del centro hospitalario a las 7:30 en un monovolumen con los cristales tintados y con ropa deportiva. Ya está en el palacio de La Zarzuela, puesto que este tipo de intervención no precisa ni anestesia total ni hospitalización, aunque si dos o tres semanas de reposo absoluto y tres o cuatro meses de rehabilitación, según fuentes hospitalarias.

El Monarca ingresó en el Hospital San José pasadas las 21:00  del domingo para ser operado por el mismo equipo médico que llevó a cabo el pasado 3 de junio la intervención en su rodilla derecha. El grupo de médicos está encabezado por el doctor Angel Villamor, director de la Unidad de Traumatología y Recuperación avanzada de este centro y director médico de la clínica iQtra.

La operación en el tendón de Aquiles del pie izquierdo es la segunda intervención quirúrgica a la que se somete el Rey en el hospital USP San José de Madrid en el plazo de tres meses, después de que el mismo equipo médico le implantara una prótesis en la rodilla derecha. A diferencia de aquella intervención, don Juan Carlos, al no necesitar un periodo de hospitalización, tiene previsto reanudar su agenda pública de actividades oficiales este mismo mes. Como consecuencia de la operación no podrá permanecer de pie, pero ello no le impide realizar actividades de despacho, según han precisado fuentes de la Casa del Rey.

Antes de la operación, la agenda del jefe del Estado prevista para septiembre incluía el inicio de una ronda de reuniones en el Palacio de la Zarzuela con los nuevos presidentes autonómicos, la apertura del año judicial y la inauguración, junto a la reina, del curso escolar en Madrid y el universitario en Santander. Ahora habrá que revisar esa agenda en función de cómo evolucione el proceso de recuperación, especialmente los actos que implican algún desplazamiento.

Tras la artroplastia a la que fue sometido en la rodilla derecha, don Juan Carlos reanudó su agenda de actos oficiales públicos un mes después, el 2 de julio, cuando, apoyado en sus muletas, recibió en audiencia en el Palacio de la Zarzuela a la secretaria de Estado de EEUU, Hillary Clinton. A principios de agosto ya se le podía ver sin muletas en Mallorca cuando recibió en Marivent al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, pero tres días más tarde, después de llegar al volante de su automóvil al Club Náutico de Palma para asistir a la cena conmemorativa del 30 aniversario de la Copa del Rey de Vela, empezó a sentir los síntomas de la tendinitis en el pie izquierdo.

La dolencia aconsejó que llevara a partir de entonces una bota ortopédica que le inmovilizara el pie, con la que apareció por primera vez al día siguiente, en la cena ofrecida en Palma a las autoridades baleares, y que ha utilizado durante la visita del Papa a Madrid y la audiencia concedida la semana pasada al primer ministro portugués, Pedro Passos Coelho.

Los médicos creen que la tendinitis que padece en el talón de Aquiles del pie izquierdo puede derivarse del esfuerzo llevado a cabo por la lesión que tenía en la rodilla derecha, un desgaste articular consecuencia de una rotura de la meseta tibial que se hizo en 1991 cuando esquiaba.

La artroplastia a la que fue sometido el Rey en junio se suma a una serie de intervenciones médicas como consecuencia de lesiones deportivas, la mayoría de menor importancia, por las que ha pasado en los últimos treinta años.  Su anterior operación no tuvo que ver con el deporte y consistió en la extirpación de un nódulo detectado en el pulmón derecho, intervención que se le practicó el 8 de mayo de 2010 en el Hospital Clínic de Barcelona y tras la que siguió un proceso de recuperación que completó con éxito el 30 de septiembre. Nueve años antes, el 1 de marzo de 2001, fue sometido a una intervención leve para eliminar unas varices en la pierna derecha en la Clínica Sant Josep, también en la capital catalana, donde había ingresado la noche anterior para una revisión médica rutinaria.

El primer accidente deportivo por el que tuvo que recibir atención médica tuvo lugar en la estación suiza de Gstaad el 3 de enero de 1983. En una caída, don Juan Carlos sufrió una fisura de pelvis, permaneció en cama durante un mes y usó bastones y un corsé pélvico durante el período de recuperación. Como consecuencia de esta fisura, el 19 de julio de 1985 tuvo que ser intervenido en una clínica de Barcelona para que le fuera extirpada la fibrosis que se le había formado. En diciembre de 1991 tuvo otro accidente cuando esquiaba en Baqueira Beret (Lleida), al ser derribado por otro esquiador involuntariamente, y el impacto que sufrió en la rodilla derecha le afectó al platillo tibial externo. A causa de la lesión, fue intervenido "con resultado plenamente satisfactorio" en el Hospital Puerta de Hierro de Madrid para reducir la "fractura por hundimiento de meseta tibial externa" y tuvo que usar muletas hasta abril de 1992.

En febrero de 1995 tuvo una fisura en la zona próxima a la muñeca derecha tras resbalar en una placa de hielo cuando regresaba de esquiar en Candanchú (Huesca), tras lo que tuvo que llevar unos días el brazo escayolado y, posteriormente, sustituir la escayola por una venda. Por este motivo, el Rey se vio obligado a acudir con el brazo vendado a la boda en Sevilla de su hija mayor, la infanta Elena, el 18 de marzo de 1995.

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