Marín hizo lo más destacado de una tarde de mansos en Albacete

  • La corrida de toros de los hierros de El Puerto de San Lorenzo ha sido bien presentada pero muy deslucida

GANADERÍA: Cinco toros de Puerto de San Lorenzo, el primero con el hierro de La Ventana del Puerto, y uno -el segundo- de Martelilla, bien presentados y mansos y deslucidos. Los más toreables, segundo y quinto. TOREROS: Leandro Marcos, seis pinchazos y bajonazo (leves pitos); y dos pinchazos, media atravesada y siete descabellos (silencio tras aviso); Serafín Marín, estocada que hace guardia y descabello (ovación); y casi entera (ovación). Sergio Serrano, estocada (ovación); y casi entera (ovación). Incidencias: Más de media, sol y calor.

Serafín Marín hizo lo más destacado , aún sin pasear trofeos, de la corrida celebrada ayer en Albacete, festejo condicionado por el poco juego de los toros

Serafín Marín fue el mejor de la tarde, muy por encima de sus dos toros, mansos en extremo, a los que pudo haber sacado más partido de haber estado más acertado con la espada. Marín ha estado a punto de haber cortado una oreja de cada uno de sus toros en Albacete. Al segundo lo pinchó tras una buena faena. Después estuvo muy cerca de cortar otra oreja del quinto, perdiendo una más que posible puerta grande.

El catalán pudo pasear una oreja de no haber dejado una estocada defectuosa que ha asomado por los bajos, además de una corta y un golpe de verduguillo frente al segundo. Pero lo cierto es que ha aprovechado muy bien por el pitón izquierdo a un noble y entregado ejemplar de Martelilla, al que ha llevado con largura y temple en una faena basada en la zurda. El público se lo ha reconocido con una fuerte ovación.

Con el quinto, nuevamente, ha estado cerca de cortar una oreja, que se ha pedido, sin la suficiente intensidad, en reconocimiento a buenas tandas de naturales, a un toro que ha tenido clase por el pitón izquierdo. Con casi entera, fuerte ovación

Sergio Serrano anduvo voluntarioso y valiente toda la tarde aunque sin poder resolver nada ante el lote que lo tocó.

Leandro pasó de puntillas, no sólo porque apenas dejó algún apunte suelto, sino porque estuvo muy mal con la espada. Leandro, que se presenta en esta plaza, no ha tenido posibilidades de triunfo con su primero, de buenas hechuras y respeto pero absolutamente manso y descastado.

Con su segundo toro cabe destacar algunos momentos sobre la mano derecha en los que el espada vallisoletano ha compuesto la figura y ha acompañado el viaje de un toro de pelo burraco manejable y algo más.

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