López Chaves abre la puerta grande en tarde de rebajas

  • El matador de toros salmantino corta una oreja a cada uno de sus toros · El Capea consigue un trofeo y el sevillano Antonio Barrera cosecha una ovación

GANADERÍA: Se lidiaron seis toros pertenecientes a la ganadería de La Campana, de desiguales hechuras y juego. El primer toro de los lidiados lo fue como sobrero de la misma ganadería. A todos los astados les han faltado condiciones positivas en la lidia, especialmente fuerza; salvo al quinto, al que se le premió con la vuelta al ruedo por su buen juego. TOREROS: Domingo López Chaves, una oreja y una oreja. Antonio Barrera, silencio y saludos tras una ovación. Pedro Gutiérrez El Capea, una oreja y saludos tras una ovación. Incidencias: Plaza de toros de La Glorieta de Salamanca. Tercer festejo de feria. Domingo 11 de septiembre de 2011. Un tercio de entrada en tarde ventosa.

El salmantino Domingo López Chaves abrió la puerta grande de La Glorieta en el tercer festejo de la feria, dentro de un espectáculo en el que el presidente de la plaza de toros de Salamanca fue generoso a la hora de conceder trofeos y en la que el otro salmantino, Pedro Gutiérrez El Capea, cortó una oreja; entre tanto el sevillano Antonio Barrera se fue de vacío.

Domingo López Chaves, que lidió a un sobrero de la misma ganadería que sustituyó al primero que le había tocado en suerte, estuvo voluntarioso, pero su faena a un animal noble, al que le faltó recorrido, tuvo poco brillo. Una estocada caída fue suficiente para que el astado doblara y para lograr una oreja. Con su segundo, un astado flojo y soso, el salmantino se esforzó aunque sin éxito, si bien lo despachó con una estocada caída que fue suficiente para cortar un trofeo que, de forma muy generosa, le concedió el presidente.

Antonio Barrera se enfrentó a un toro soso, apagado y deslucido al que apenas le pudo realizar faena. Se libró de él de dos pinchazos hondos que escupió. A su segundo, el que mejores condiciones presentó que le valieron la vuelta al ruedo, el sevillano le hizo una buena faena y estuvo mandón, autoritario y valiente, sin embargo, los aceros le jugaron una mala pasada tras pinchar dos veces y dejar una estocada casi perfecta.

El Capea, que estuvo voluntarioso, lidió en primer lugar a un toro deslucido con las fuerzas muy justas. Le mató de una estocada que le valió una oreja. Al que cerraba plaza, que pisoteó a Luis Enamorado, subalterno de la cuadrilla de Domingo López Chaves tras hacer un quite en el tercio de banderillas, el salmantino puso voluntad a un toro deslucido y con pocas energías. Lo mandó al desolladero tras dos pinchazos y una estocada entera.

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