El Fandi, a hombros; El Cid, un trofeo y Paquirri, ovacionado

  • El granadino corta una oreja a cada uno de sus toros en Valladolid · El sevillano gana su premio con un gran toreo al natural · El madrileño, mejor ante su segundo

GANADERÍA: Se lidiaron seis toros de la familia Garcái Jiménez, desiguales y mal presentados, que dieron muy buen juego; excepto el primero, el resto tuvo bravura, nobleza, fijeza y movilidad, anque con las fuerzas justas. TOREROS: Francico Rivera 'Paquirri', saludos y saludos. Manuel Jesús 'El Cid', saludos y oreja. David Fandila 'El Fandi', oreja y oreja. Incidencias: Plaza de toros de Valladolid. Media entrada en tarde calurosa.

El diestro David Fandila El Fandi, que cortó dos orejas y salió de la plaza a hombros, fue el triunfador de la sexta corrida de la Feria de la Virgen de San Lorenzo, celebrada en Valladolid, festejo en el que también El Cid consiguió un apéndice.

El primer toro de la tarde, manseó de principio pero luego se movió y acudió a la muleta con prontitud y nobleza. Paquirri le dio muchos pases con ambas manos, pero no adelantó nunca la muleta, hizo un exagerado abuso del pico y torero muy despegado y aunque mató arriba solo se hicieron presentes media docena de pañuelos.

En su segundo toro mejoró mucho su actuación. Algunas series tuvieron mucho temple, mando y ligazón y toda la faena resultó muy entonada. Necesitó del descabello y eso enfrió al respetable.

El Cid hizo una faena aseada a su primero, un toro que embestía sin cesar. Series cortas de muletazos con ambas manos rematada con el pase de pecho sin que el ambiente se caldeara, hasta que acudió al recurso del circular.

Pero la espada asomó por los bajos y los ánimos se enfriaron. En el segundo toro de su lote hizo aparición la mano izquierda del diestro, la zurda de oro que tantas tardes de triunfo le ha dado. Dos tandas por ese lado tuvieron largura, hondura y una enorme plasticidad. El resto de la faena poseyó empaque y autoridad ante un toro que fue a menos.

Con dos largas cambiadas recibió el Fandi al primero de su lote. Después con las banderillas armó un lío y tras brindar al publico, realizó una faena de largo metraje, de corto recorrido artístico, pero muy valiente esforzado y profesional.

El público se lo agradeció, a pesar de pinchar primero y endilgar un bajonazo después, que le solicitó una oreja que el presidente concedió.

La faena al último de la tarde estuvo presidida por el deseo de agradar. En el toreo fundamental el Fandi llevó a cabo una labor impregnada de clasicismo, valor y verdad. Una gran estocada rubricó una actuación merecedora de elogios.

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