Trajes de flamenca De Simof 2019 a las calles de la Feria de abril

  • El volumen, los trajes de neja y la apuesta por el blanco son algunas de las tendencias vistas en Simof 2019 que pueden aplicarse a los trajes de flamenca

Diseños de la colección de Gil Ortiz. Diseños de la colección de Gil Ortiz.

Diseños de la colección de Gil Ortiz. / Juan Carlos Muñoz

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El Salón Internacional de la Moda Flamenca siempre sirve para tomar ideas a la hora de hacerse el traje de flamenca. Escaparate de lo que será tendencia esta Feria de Abril, Simof 2019 ha dejado claro que el volumen (visto en Alejandro Santizo y Pedro Béjar, entre otros) y el vuelo son una característica prácticamente obligatoria en los trajes de flamenca, que los lunares vuelven a ser tendencia, que el blanco es el color estrella (como se pudo ver en Pilar Vera) y que el talle ya no es necesario que llegue hasta la rodilla. Pero como ocurre en otras pasarelas, lo que muestran los desfiles no siempre es aplicable al día a día, sólo hay que estar atentos a la moda flamenca y adaptarla a una moda más de calle.

Apuesta comedida por el volumen

De un tiempo a esta parte la pasarela de Simof ha dado buena cuenta de que el volumen le toma la delantera a la caída. El efecto clavel, ese que consigue que las faldas se asemejen a esta flor tan típica de la Feria de Abril, se pudo ver en la mayoría de los desfiles. Diseños en los que el volumen, que suele conseguirse con organdí o tul, parecen convertirse en una máxima para pasearse por el Real. Pero una cosa es la pasarela, y otra la Feria.

La voluptuosidad en las faldas consigue que los diseños resulten más vistosos, pero no hay que abusar. Entrar en las casetas es importante y con un traje demasiado voluminoso resulta complicado. Diseñadores como Alejandro Santizo, Pedro Béjar o Gil Ortiz cuentan con propuestas voluminosas.

Bata de cola muy voluptuosa de Alejandro Santizo. Bata de cola muy voluptuosa de Alejandro Santizo.

Bata de cola muy voluptuosa de Alejandro Santizo. / Juan Carlos Muñoz

Subida del talle buscando un diseño favorecedor

Hubo un tiempo en el que el talle, mientras más bajo, mejor. Prácticamente a la altura de la rodilla, éste conseguía que los diseños se ciñesen al cuerpo haciendo casi imposible caminar, bailar o sentarse. Afortunadamente, este año Simof ha dejado diseños con un talle bastante más elevado. Propuestas como las de Pilar Vera, con volantes que salen desde la cintura den fe de ello. Pero ese corte no resulta muy favorecedor, a no ser que seas modelo, por lo que se puede apostar por subir el talle siempre y cuando al hacerlo el vestido resulte cómodo y siente bien.

Diseño de Pilar Vera. Diseño de Pilar Vera.

Diseño de Pilar Vera. / Juan Carlos Muñoz

Movimiento de volantes

La gracia del traje de flamenca es que el revuelo de volantes produzca un efecto hipnótico. Arriesgar con los tejidos y hechuras muchas veces consigue justo el efecto contrario pero este año en la pasarela se ha visto cómo los diseñadores apuestan por ese movimiento tan característico del traje regional.

Bien por la vaporosidad de algunas telas, bien por el corte de las faldas (muchas de ellas en neja) el movimiento suele ir unido a la voluptuosidad y, como ocurre con esta, los excesos en la pasarela se pueden adaptar a las necesidades del traje flamenca real. Diseñadoras como Ana Morón apostaron en Simof de darle movimiento las faldas.

Un diseño de Ana Morón. Un diseño de Ana Morón.

Un diseño de Ana Morón. / Juan Carlos Muñoz

El regreso de un clásico: el lunar

Parecía desterrado, como si lucirlo en un traje fuese algo antiguo, pero ahora el lunar regresa con más fuerza que nunca. Maestra de las maestras, Lina 1960 lo lució en sus diseños, como también lo hicieran Gil Ortiz o José Galvañ. Pero hay que recordar que el riesgo es mejor dejarlo para la pasarela porque las combinaciones imposibles pueden jugar malas pasadas.

Combinación de lunares en José Galvañ. Combinación de lunares en José Galvañ.

Combinación de lunares en José Galvañ. / Belén Vargas

Se ha visto sobre la pasarela mezcla de lunares de distintos tamaños y colores, mezcla de tres tipos de estampados y empleo de lunares en diseños algo transgresores. La mezcla es buena, siempre que sea acertada, favorecedora y no resulte demasiado cargante. Menos siempre es más.

El rojo se reafirma y el blanco entra en escena

Si hay un color por el que no pasan los años ni las modas, ese es el rojo. La tonalidad estrella por encima de cualquier otra, la que favorece tanto a rubias como a morenas y la que jamas pasa de moda ha vuelto estar muy presente en Simof.

Todo al rojo con Carmen Raimundo. Todo al rojo con Carmen Raimundo.

Todo al rojo con Carmen Raimundo. / Belén Vargas

Tanto en diseños con lunares como en lisos, el rojo ha sido la estrella y siempre es una apuesta segura, como se pudo ver en algunas de las propuestas de Carmen Raimundo. Así que poco o nada se puede decir sobre el rojo. Sin embargo, del blanco, tonalidad que ha hecho su aparición estelar en esta edición de Simof, se pueden hacer algunos apuntes. En primer lugar, éste no es un color que le favorezca a todo el mundo. Las que son demasiado blancas de piel pueden parecer más blancas todavía y en algunas morenas también puede resultar poco favorecer. En segundo lugar, hay que tener mucho cuidado con la hechura del vestido, ya que se puede cometer el error de parecer que se va vestida de novia.

Una propuesta en blanco y color de Aurora Gaviño. Una propuesta en blanco y color de Aurora Gaviño.

Una propuesta en blanco y color de Aurora Gaviño. / Juan Carlos Muñoz

Una opción muy aplicable a la vida real y también vista en Simof es recurrir a un diseño completamente blanco con las enaguas y la cara interna de los volantes de la manga en un color llamativo, como hizo Aurora Gaviño. Diseñadores como Pilar VeraJosé Galvañ y la asociación Mof & Art llevaron a Simof propuestas en este tono.

Comodidad con las faldas de neja

Es cierto en que cuestión de hechuras todo vale, desde el clásico ceñido al cuerpo hasta el canastero pasando por las faldas en caracol, pero si hay que hablar de una hechura muy presente y muy propia a la hora de pensar en hacerse un traje de flamenca, esa es la neja. Diseños ceñidos hasta la zona del muslo, donde toman forma evasé no sólo resultan muy favorecedores, sino que, además son realmente cómodos. Caminar es sencillo, bailar y sentarse, pan comido y, lo más importante, ir al baño no resulta misión imposible. En Simof se vieron gran cantidad de diseños de este corte.

 

Diseño en neja de Aurora Gaviño. Diseño en neja de Aurora Gaviño.

Diseño en neja de Aurora Gaviño.

¿La manga? Larga y con volumen

Que en la Feria hará calor es una realidad a la que nos enfrentamos desde que se sabe que será en mayo, pero ni por esas deja de ser tendencia la manga larga. Al codo, a la muñeca, es indiferente, sólo debe tener volumen, siempre y cuando éste resulte cómodo. En pasarela pudieron verse propuestas en el que la volptuosidad de las mangas hacía complicada la libertad de movimiento.

Mangas voluminosas en Luis Fernández. Mangas voluminosas en Luis Fernández.

Mangas voluminosas en Luis Fernández. / Juan Carlos Muñoz

Así que ni mangas mustias ni mangas que parecen un algodón de azúcar. Al igual que ocurre con el volumen de las faldas, el de las mangas también ha de ser cómodo, aunque en pasarela se muestren diseños algo más pomposos. Diseñadores como Luis Fernández lucieron todo tipo de versiones de la manga larga.

Flores, muchas flores

En varias ediciones de Simof las cabezas desnudas de las modelos era la tónica dominante. Hasta ahora. Las flores como complemento único han estado muy presentes en esta edición. En algunas ocasiones demasiado sobrecargadas, en otras demasiado extravagantes, como las que acompañaban a las propuestas de José Raposo.

No hay que olvidar que en pasarela casi todo vale y que en la Feria lo clásico suele triunfar y que una buena flor al final se convierte en el complemento ideal. Así que a aquellas que durante unos años guardaron sus flores en el altillo les toca quitarles el polvo para lucirlas por el Real.

Una propuesta de Ana Morón en la que la modelo luce claveles en la cabeza. Una propuesta de Ana Morón en la que la modelo luce claveles en la cabeza.

Una propuesta de Ana Morón en la que la modelo luce claveles en la cabeza. / Juan Carlos Muñoz

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