Toros

Retazos de bella torería

  • Morante, con un toreo hondo a la verónica y una faena muy expresiva, consigue el primer trofeo de la temporada · Manzanares corta otra oreja al quinto, el más potable de un mal encierro, y Perera es silenciado

GANADERÍA: Corrida de Daniel Ruiz (que debutaba en el Domingo de Resurrección), incluido un sobrero que se lidió como primero bis, con muchas lagunas en su presentación y juego, con tres astados inválidos. El menos malo, el quinto, injustamente aplaudido en el arrastre. El tercio de varas fue una parodia en varios toros. TOREROS: José Antonio 'Morante de la Puebla', de verde y oro. Dos pinchazos y casi entera (silencio). En el cuarto, estocada (oreja). José María Manzanares, de burdeos y oro. Estocada (silencio). En el quinto, estocada (oreja). Miguel Ángel Perera, que debutaba en esta fecha, de azul y oro. Estocada (silencio). En el sexto, estocada (silencio). Incidencias: Plaza de toros de la Real Maestranza de Sevilla. Domingo de Resurrección. Lleno hasta la bandera en tarde de cielo limpio y agradable temperatura. En cuadrillas destacó Joselito Gutiérrez en el sexto, en un par impresionante, en el que arriesgó muchísimo para ganarle la cara al toro.

Ya se cambió la piel de cera por la cáscara alimonada del albero. Ya se guardaron capirotes y por Iris amanecieron monteras. Ya se abandonó el ruán por el brillo de las lentejuelas. Ya alcanzaron su hogar en los templos las imágenes y abrió el Templo de la tauromaquia su cancela. De un credo a un rito, sin que el tiempo ni la ciudad cambien, envueltos en la mezcolanza de una misma música y un silencio singular. Paso a la temporada: Domingo de Resurrección, donde la Semana Santa cede su trono a los Toros. Y lo hizo con un cartel de lujo: Morante, Manzanares y Perera, que debutaba en esta corrida, un cielo límpido, una temperatura agradable y un llenazo en la siempre bella Maestranza, que este año ha finalizado la remodelación de su graderío. Todo perfecto, salvo ese detalle de que la materia prima, los toros de Daniel Ruiz, debutante en esta fecha, fallaron en su conjunto.

Morante, con retazos de bella torería, se impuso en este primer espectáculo de la temporada sevillana en el coso del Arenal. Lo hizo ante el cuarto, un animal de anovillada cara, sin boyantía, pero que se entregó por momentos, principalmente por el pitón derecho. El de La Puebla se lució a la salida del astado en un par de verónicas, volando bien el capote, y se creció en un quite con cuatro verónicas lentas, lentísimas, casi al ralentí, rematadas con una airosa media. La faena, que la comenzó en sombra y acabó frente a un tendido de sol, estuvo impregnada de su ya asolerada torería y salpicada por fogonazos estéticos de primer rango, especialmente con la diestra, donde hubo muletazos con sabor, muy lentos. No faltaron añadidos de gran estética, tanto en la apertura de alguna serie como en el broche de otras, como fueron una capeína o un kikirikí. La estocada fue decisiva para que el sevillano paseara el primer trofeo que se concede en la presente temporada en la Maestranza. El que abrió plaza fue devuelto por su invalidez y como sobrero saltó otro tullido, con el que concretó un trasteo carente de emoción.

José María Manzanares, que actuó con un proceso de lumbociática y una hernia discal, fue premiado con una oreja tras una faena discreta al quinto, el toro más potable del mal encierro de Daniel Ruiz. En su labor, los mejores muletazos afloraron con la diestra -varios con empaque y elegancia-. Tampoco faltaron algunos naturales aislados con buen trazo y un par de remates con pinturería, auténticos carteles de toros. El alicantino, que es uno de los espadas más consumados de la actualidad, coronó la suerte suprema con una gran estocada. Con su primero, sin fuerzas, el trasteo no llegó a alcanzar altura.

Miguel Ángel Perera, que debutaba en una corrida del Domingo de Resurrección -el año pasado no toreó en Sevilla- y arrastraba una lesión en la rodilla izquierda, tuvo enfrente un mal lote. Con el tercero, incierto, escarbador y distraído logró los mejores momentos en un quite por gaoneras muy ceñidas, que tuvo como antesala una tafallera en la que aguantó lo suyo ante la incierta embestida del animal. El comienzo de faena resultó de gran firmeza, con muletazos a pies juntos. A lo largo de la lidia, aguantó con estoicismo un par de hachazos a la pechera. Pero no pudo lucirse. Tampoco lo consiguió ante el que cerró plaza, un ejemplar sin clase, que le dio un achuchón y un susto en uno de los pasajes en los que el torero extremeño pisaba terrenos de cercanías.

En el espectáculo, que no alcanzó las expectativas, los retazos de torería de Morante -más completo con capote y muleta- y de Manzanares impactaron a fogonazos en un festejo en el que Perera, con un mal lote, salió mal parado.

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