Tecnología

Inteligencia Artificial para romper la cronicidad en los servicios sociales

  • “Son tecnologías muy potentes” por lo que es necesaria una gran responsabilidad en su “uso y límites jurídicos y éticos”, afirma un experto

Una mujer lee una información en un ordenador Una mujer lee una información en un ordenador

Una mujer lee una información en un ordenador / M.H.

Tecnologías como la Inteligencia Artificial están siendo implantadas en muchos ámbitos públicos con el fin de ayudar a los profesionales en el desarrollo de su trabajo, una herramienta que aplicada a los servicios sociales supondrá la ruptura de la cronicidad de casos y será beneficiosa para los usuarios.

El graduado en Trabajo Social y experto en intervención en Sociedades del conocimiento Luis Alberto Barriga ha explicado que trabajar con técnicas de inteligencia artificial puede suponer una ayuda en este sector ya que “la capacidad humana de análisis o la estadística tradicional se excede”.

Barriga, que ha intervenido este miércoles en un curso organizado por la Universidad de Málaga, ha informado que esta tecnología tiene también peligros ya que “hay que ser muy conscientes de que son tecnologías muy potentes” por lo que es necesaria una gran responsabilidad en su “uso y límites jurídicos y éticos”.

“La tecnología está corriendo mucho más deprisa que las normas morales sobre su uso”, ha destacado Barriga, que ha reconocido que con un uso adecuado gracias se pueden realizar “predicciones de cronicidad en la percepción de rentas de inserción” para ver si las personas van a cobrar esta ayuda durante más de cinco años.

Barriga ha señalado que tras obtener este tipo de datos “el trabajo de los servicios sociales consistiría en romper la predicción cuando ocurren estos casos” y aplicar estrategias ante lo que presenta ese riesgo.

Usar grandes masas de datos para su análisis y extraer conclusiones requiere una serie de límites ya que “la Comisión Europea acaba de redactar unas recomendaciones sobre el uso de estas tecnologías en todos los servicios públicos”, cuya primera medida es que “es imprescindible la intervención humana profesional”, ha argumentado.

“Las máquinas que toman decisiones según el entorno son peligrosas sobre todo en los servicios públicos que tratan con personas, ahí es donde deben estar muy limitadas”, ha admitido Barriga, que ha avanzado que esta implantación será real a corto plazo para “detectar riesgos antes de que sucedan”.

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