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Los laborables, menú gratis

  • El Sevilla disfruta de un comedor en el vestuario en el que se administra a diario una dieta específica del nutricionista Felipe del Valle · "La idea es que coman lo más parecido al día de competición", explica éste

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En la ciudad deportiva del Sevilla huele a pescado a la plancha. Los jugadores disponen de un comedor en los vestuarios, para su uso y disfrute. Es el logro de Felipe del Valle, el sustituto de uno de los nutricionistas más famosos de España, Antonio Escribano, que desde este verano ya no trabaja para el Sevilla. Llegó savia nueva y, lógicamente, hay distintos métodos. Felipe del Valle (Sevilla, 23-07-84), hijo del recordado deportista sevillano y de Laura Pascual, doctora de Medicina del deporte de la Universidad de Sevilla, ha logrado algo que parecía complicado, que los futbolistas no le hagan ascos a la dieta específica para la alta competición. Todos, por norma, desayunan en la ciudad deportiva antes de entrenar y muchos de ellos almuerzan en el comedor del vestuario siguiendo la estricta dieta del nuevo nutricionista.

El Sevilla ya intentó llevar a cabo esta idea años atrás, pero los jugadores terminaron cansándose. Ahora se ha retomado. "Les propusimos a los jugadores la idea de un comedor para que comiesen de forma saludable y correcta según el ejercicio que hubiesen hecho. A algunos no les viene bien porque tienen su familia en casa", dice Felipe del Valle. "A otros sí les ha venido muy bien la idea porque viven solos y les ofrecemos una dieta equilibrada. Se regulan mucho mejor y ellos mismos lo solicitan", comenta al respecto el doctor Juan José Jiménez, el médico de campo del primer equipo. Al menos cinco o seis jugadores almuerzan a diario en el vestuario sevillista, después de ejercitarse.

Detrás de todo está la obsesión de Ismael Fernández, preparador físico de Marcelino, por el control del peso. "El cuerpo técnico quiere que estemos muy encima del peso y del estudio de la composición corporal -comenta Del Valle-. Lo logramos con la impedancia bioeléctrica, un aparato que analiza con corriente eléctrica la masa muscular, el porcentaje graso, el peso del esqueleto, el contenido de agua, y todo segmentado: el brazo derecho, el izquierdo... Así podemos ajustar en cada momento el peso conforme a la composición muscular del individuo".

El menú diseñado por Felipe del Valle para regular la composición corporal consiste en un bufet de ensaladas, un primer plato hidrocarbonado (arroces, purés de patata, pastas), un segundo plato proteico (carne, pescado, huevos) y un postre (lácteos desnatados o frutas). "Tienen dos opciones a elegir de cada plato y las guarniciones de verduras son vistosas, para que les entren por los ojos: en brochetitas, calabacín gratinado... Hay unos cuantos menús, para que no se aburran los jugadores, porque la idea es que coman lo mejor y las más veces posible con nosotros. Son comidas muy parecidas a la de los días de competición", explica el dietista.

Sacarina para todos

El desayuno es obligatorio antes de entrenar, el almuerzo es voluntario. El azúcar está prohibida en cualquier caso, sólo sacarina. "Intentamos que el día de competición sea la referencia y no conviene que haya picos glucémicos altos", explica el nutricionista, que reconoce que son varios los casos de futbolistas que han rebajado en varios kilos su peso, pero prefiere no dar nombres.

Fernando Navarro es un ejemplo de que la dieta influye en el rendimiento. Es uno de los jugadores más en forma y actualmente tiene su peso ideal: 68 kilos, según el propio jugador, al que se ve más delgado que nunca. Ha rebajado cinco kilos desde que llegó al Sevilla hace tres años, y culpa a Felipe del Valle de su actual estado de forma. "Está en el peso óptimo, Fernando como profesional es un diez -reconoce el doctor Jiménez-, sólo hace falta decirle que su peso es equis para que llegue. Lo sigue a rajatabla". Hay casos más complicados. "La plantilla está muy regulada y son muy colaboradores y disciplinados; hay gente más pesada, como Negredo, que  es más corpulento, o Fazio y Kanoute, que son muy altos y están en su peso ideal".

Todo está coordinado con el fisiólogo Nicolás Terrados, que pincha en la oreja durante los entrenamientos a los jugadores. "Eso es para analizar el lactato, para medir la intensidad del esfuerzo". El control es riguroso. Cada semana, control de peso; cada 15 días, impedancia bioeléctrica; cada mes y medio, cineantropometría, técnica similar a la anterior pero a través de pliegues cutáneos. Sólo falta que marquen goles. "Eso ya no depende de nosotros, todo llegará", bromea el nutricionista.

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