Semana Santa

La solemnidad jalona la procesión del Cristo de la Caña por el casco viejo

  • Los aplausos y vítores marcan el inicio del desfile por las calles del casco histórico sanroqueño

El Martes Santo en San Roque es de los Estudiantes. La Venerable Cofradía del Santísimo Cristo de la Humildad y Paciencia y Nuestra Señora de la Esperanza ofreció a los sanroqueños y visitantes un desfile procesional cargado de solemnidad con dos de sus imágenes más veneradas. La hermandad del casco viejo, jalonada por una historia que comenzó en Gibraltar y que a día de hoy continúa en la ciudad donde residen sus hijos, se reencontró con su pueblo pasadas las diez y media de la noche, cuando el Cristo de la Caña o el Moreno de San Roque -dos de sus sobrenombres populares- hizo su aparición en el atrio de la parroquia de La Coronada.

Los sones del himno nacional, interpretado por la agrupación musical Virgen del Refugio de Jerez de la Frontera, acompañaron a los aplausos con los que fue recibida la cuadrilla de cargadores durante la siempre delicada maniobra para ubicar el paso desde el atrio en la plaza. Diez minutos después, las cargadoras de la Virgen de la Esperanza hicieron lo propio con idéntico resultado: el aplauso y los vítores del público para reconocer el esfuerzo.

Madre e Hijo enfilaron sus pasos a través del adoquinado hacia Rubín de Celis en un desfile en el que, como curiosidad, la Virgen procesiona sin Palio, ornamento que reserva para la Magna del Santo Entierro del Viernes Santo.

En la Estación de San Roque, desde la Iglesia de San Bernardo, tuvo lugar la procesión del Silencio hasta el cementerio, que salió en viacrucis.

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