Semana Santa

La lluvia interrumpe el Domingo de Ramos

  • Una inesperada tromba de agua cuando la Borriquita y Flagelación y Estrella acababan de salir obligó a las hermandades a volver a sus templos

  • Las cofradías retrasaron su salida hasta las 18:00

La Línea se quedó con ganas de Domingo de Ramos. Una tromba de agua que cayó cuando ya estaban en la calle las dos hermandades que procesionaban ayer, la Entrada Triunfal y la Flagelación, obligó a las cofradías a volver a sus respectivos templos 45 minutos después de haber salido.

Ambas corporaciones decidieron aguardar hasta las 18:00 para iniciar sus estaciones de penitencia. La Borriquita tenía previsto salir a las 17:00, y la hermandad de Santiago media hora después. La amenaza de lluvia provocó el retraso, pero la tromba de agua sorprendió a todo el mundo a eso de las 18:45 porque minutos antes brillaba el sol.

La Borriquita salió de la capilla del colegio Salesianos a las 18:00, una hora después de lo previsto. Como siempre, el tramo de la avenida Menéndez Pelayo hacia la calle Jardines estaba repleto de fieles para ver un año más a la Entrada Triunfal y a María Santísima de la Alegría, que este año aguardaron pacientemente a que salieran los pasos. La cofradía, además, contaba con dos estrenos: el mantolín en terciopelo burdeos bordado en oro del Señor y un mediatrix de la Virgen.

Pero en cuanto comenzó a caer el chaparrón, que fue intenso en algo más de 10 minutos, los responsables de la hermandad decidieron volver al templo. Cuando los pasos regresaron ya no llovía, pero primó la decisión de no arriesgar para no poner en peligro las imágenes ni el patrimonio de la hermandad.

La hermandad de Flagelación y Estrella sufrió la misma situación que su cofradía vecina. El portón de Santiago Apóstol se abrió minutos antes de las 18:00 para que diera comienzo la estación de penitencia. El paso del Señor salió con un crespón negro en señal de suelo por el fallecimiento el pasado sábado de José Guzmán González, hermano de la cofradía y padre del capataz del paso de misterio, José Guzmán. El respeto se hizo notar en los primeros compases de la procesión por la calle Jardines y Santiago, con revirás complicadas.

Pocos minutos después salió de forma decidida el paso de palio de María Santísima de la Estrella, que por primera vez lucía pañuelo negro por el fallecimiento, en noviembre del año pasado, de su segundo capataz, Daniel Castillo.

Con la Virgen dando sus primeras chicotás comenzaron a caer las primeras gotas, que en poco tiempo se convirtieron en una tromba de agua que provocó una rápida vuelta a la parroquia. Los hermanos se afanaron en proteger las imágenes y las insignias para evitar daños importantes.

Tras la vuelta a cada uno de los templos se sucedieron las imágenes de dolor y rabia, especialmente entre los cofrades más jóvenes, y de resignación por parte de los veteranos.

Las dos hermandades ya empiezan a contar los días para que el próximo Domingo de Ramos tras una jornada de frustración por quedarse a las puertas de realizar los recorridos completo.

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