Semana Santa

Silencio y Concepción cargan de emoción el Lunes Santo linense

  • A las 12:00 una misa de hermandad abrió los actos de la cofradía en la parroquia de San Pío

La parroquia de San Pío abría sus puertas con escrupulosa puntualidad para que el Cristo de la Esperanza y María Santísima de la Concepción, (vulgo Silencio)iniciaran su cita anual de cada Martes Santo con la estación de penitencia. La cruz de guía abría el cortejo por una concurrida calle Ángel que con respeto enmudecía al paso de los nazarenos de sobria vestimenta negra y cinturón de esparto.

El paso del Cristo acompañado del racheo de los pasos de su cuadrilla, avanzó desde la puerta lateral del templo, adornado por un friso de romero y un monte silvestre de espinos y agave. Las escuetas órdenes de Cesar Rodríguez y Raúl Rosillo llevaron a la cuadrilla hasta enfilar la calle Ángel.

Tras él, la dolorosa. La talla de la Concepción del siglo XIX, recien restaurada en los talleres de Navarro Arteaga, asomó con los sones del trío de Capilla Lignis Crucis. La Concepción estrenaba en su fajín, un broche con la corona de espinas y tres clavos, donado por un hermano. El palio lucía hermoso tras el trabajo de Adrián Adrove, vestidor y responsable del adorno floral de los dos pasos de la hermandad. Para abrir el Lunes Santo a las 12:00 se celebró una misa de hermandad por el director espiritual, Rubén Virués. Asistieron el director espiritual del Consejo Local, Juan Enrique Sánchez, el presidente José Ramón Mata y el delegado de día, Carlos Granja, acompañando a hermanos , cofrades y fieles.

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