Semana Santa

Medinaceli y Trinidad derraman señorío en su estación de penitencia

  • La salida en Santiago impresiona por su excelente organización y el orden del cortejo

La noche fue ideal y la parroquia de Santiago abrió sus puertas a la Cruz de Guía, seguida de un nutrido y bien ordenado cortejo antesala inmejorable para el paso del Señor de Medinaceli. Su primera chicotá, con las notas de La Saeta, interpretada por la Asociación Musical Nuestra Señora del Carmen de Cuevas de Almanzora, mostró la impecable coordinación de los capataces del paso, José María Guzmán y Javier Vega, con su cuadrilla, abriéndo camino por una calle Jardines que rendía pleitesía a la cofradía que cada Miércoles Santo recoge la devoción y el fervor de sus incontables fieles.

Perfectamente arreglado por una hermana de la cofradía y sobre un monte de claveles rojos, recorrió el tramo que separa su sede canónica de la Comisaría de Policía, donde es venerado por sus Hermanos Honorarios. La revirá hacia la Huerta de Enmedio fue otro de los momentos cumbre en los primeros compases de su estación de penitencia.

Trinidad asomó pasadas las nueve de la noche al atrio de Santiago envuelta en un especial exorno floral. Piñas de claveles blancos muy clásicos en sus laterales y un friso frontal de pitiminís, orquideas, gladiolos y flores de cera blanco con toques champan, realizado por Juan Antonio Crespo, adornaron el estreno de la primera fase de la candelería formada por dieciseis flameros.

La Banda de Música de Consolacion de Huelva acompasó a la perfección los andares de los hombres de abajo, guiados por Benigno Andrés Gómez y Jesús Lucena.

La estación de penitencia de Medinaceli volvió a engrandecer la Semana Santa linense.

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