FESTEJO TAURINO

La gracia torera de Ferrera y una extraordinaria corrida de Cuvillo en San Roque

  • El extremeño ha cortado cuatro orejas y un rabo y casi indulta a un bravo toro de la ganadería gaditana

  • El Fandi y el rejoneador Andy Cartagena también han salido a hombros 

Ferrera, triunfador en San Roque

Ferrera, triunfador en San Roque / Erasmo Fenoy

A punto estuvo Laborioso de volver a la finca y acabar sus días en El Grullo como semental. Antonio Ferrera hizo todo lo que pudo para que así fuera. El de Núñez del Cuvillo fue, sin duda, un toro bravo dentro de una corrida de alta nota. El presidente, sin embargo, consideró que no era merecedor del indulto, quizá porque sólo tomó una vara, y determinó que su final fuera la vuelta al ruedo. Póstuma, por supuesto. Para Ferrera y su desenvoltura, las dos orejas.

La gracia, ese concepto tan torero, tan de antes, eso lo tiene Ferrera. Junto a la naturalidad, el poder, la elegancia y la viveza. Así ha toreado este jueves en San Roque. El culmen llegó en las postrimerías de la faena al quinto, Rosito, otro extraordinario toro de Cuvillo. Fue entonces cuando un espontáneo arrancó, desde el tendido, a cantarle a Ferrera, quien volvió a desplegar todo su donaire. Cortó el rabo mientras la plaza enloquecía con su toreo y personalidad. Se nace o no se nace.

La terna a hombros después de repartirse nueve orejas La terna a hombros después de repartirse nueve orejas

La terna a hombros después de repartirse nueve orejas / Erasmo Fenoy

La gente quería ver a El Fandi en banderillas y fue lo que consiguió. Eso y prácticamente nada más. Carreras prodigiosas, pares al violín, saltos y explosividad. Marca de la casa. Una fórmula que le sigue funcionando en las plazas de menor relevancia. El granadino cae bien y el público se vuelca con su tauromaquia eléctrica. Sin ir más lejos, en San Roque le han concedido tres orejas dentro de una tarde en la que se han cortado nueve. La apoteosis. 

La alternativa es uno de los muchos actos litúrgicos de la tauromaquia. Consiste en una especie de bautismo en el que “se autoriza” a un novillero a que pase al escalafón superior y se convierta en matador de toros. La trayectoria de los toreros se mide por años de alternativa. Es decir, si Fulanito tiene dos años de alternativa se considera que es un diestro aún novel.

En el cartel de este jueves en San Roque, los tres toreros sumaban la friolera de 72 años de alternativa, es decir, un verdadero cementerio de elefantes trasladado a un ruedo. Andy Cartagena y Antonio Ferrera la tomaron en 1997, mientras que El Fandi hizo lo propio en el 2000. Dicho de otro modo, este mismo espectáculo, con los mismos participantes, podría haberse programado hace 20 años. ¡Un hurra por la frescura de los organizadores!

Lo de Ferrera se comprende porque fue el reciente triunfador de la pasada Feria de Algeciras y, sorprendentemente, se encuentra en el mejor momento de su carrera. Pero qué oportunidad se ha perdido para que el veterano le abriera cartel a dos que empiezan, por ejemplo. Si no se permite que los toreros jóvenes se fogueen en los pueblos, ¿qué escuela les queda para aprender un oficio donde cada día se juegan la femoral? El mundo de los toros, como casi siempre, al revés.

Y, por otro lado, ¿qué interés tiene para el aficionado pagar por ver un espectáculo repetido hasta la extenuación? ¿Cuántas veces uno es capaz de acudir al cine para ver la misma película? El Fandi probablemente sea el torero que más veces haya toreado en el Campo de Gibraltar en los últimos tiempos. Quizá sea el momento de renovar nombres.

El Fandi en banderillas El Fandi en banderillas

El Fandi en banderillas / Erasmo Fenoy

Como curiosidad, en San Roque este jueves dos toros de Cuvillo se han lidiado para rejones. El primero de Andy Cartagena, de nombre Naranjero, fue un bravo ejemplar ovacionado con justicia en el arrastre. Lástima no haberle visto en lidia a pie. Aguantó en los medios hasta el último momento y, a ratos, anduvo más rápido y listo que el propio jinete. Han sido varios los caballos de Cartagena que han terminado con varetazos de diversa consideración. A pesar de todo, el público pidió una oreja para el rejoneador. El cuarto, Ricardito, fue otro toro encastado, muy hondo, que persiguió con constancia las grupas. Un desperdicio, en definitiva, porque era animal de triunfo. Cartagena cortó una nueva oreja y salió a hombros.

Andy Cartegena torea a un bravo toro de Cuvillo Andy Cartegena torea a un bravo toro de Cuvillo

Andy Cartegena torea a un bravo toro de Cuvillo / Erasmo Fenoy

La plaza de San Roque -una de las más antiguas de Andalucía- no tiene callejón, se cuenta que por un error de cálculo del arquitecto, un maestro de matemáticas local. A veces, dos más dos no son cuatro.

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