Salud sin fronteras

Farmacia y Calidad

Existe una alta prevalencia de falta de adherencia a los tratamientos

El pasado miércoles 25 de septiembre se ha celebrado el Día Mundial del Farmacéutico bajo el lema de ‘Medicamentos seguros y efectivos para todos’, algo que pone de manifiesto la necesidad de trabajar por uno de los objetivos más loables de cualquier sistema: conseguir un uso adecuado de los medicamentos.Hace tiempo que se conocen numerosos estudios que ponen de manifiesto una alta prevalencia de falta de adherencia a los tratamientos; algo que, de manera especial, afecta a los pacientes crónicos polimedicados. Incluso con cifras a veces superiores al 50% de las personas medicadas que no tendrían un adecuado cumplimiento de sus tratamientos, lo cual tiene como consecuencia una inefectividad de los fármacos y un coste económico innecesario.

En muchos casos, al tratarse de personas de avanzada edad que tienen patologías del tipo de demencias seniles ser personas dependientes o vivir en soledad, lo que sucede es que hay circunstancias estructurales que condicionan una situación de polimedicación.

La cuestión de la falta de adherencia a los tratamientos es una cuestión de trascendencia ya que perjudica el objetivo de calidad asistencial. Al mismo tiempo y como se ha señalado antes, la falta de adherencia a los tratamientos es un factor determinante para la ineficiencia de un sistema sanitario porque supone una situación en la que se dispensan medicamentos que, o no se usan, o se usan de forma insuficiente. También, porque al no conseguir la evolución de una patología de una forma adecuada, se producen nuevas visitas a los servicios sanitarios.

Por todas estas razones, resulta muy relevante tomar nota del papel que juegan los profesionales farmacéuticos que desde sus oficinas de farmacia o desde su actividad asistencial en atención primaria, hospitales y residencias de mayores, revisan cada día los tratamientos de pacientes crónicos polimedicados y apoyan el seguimiento fármacoterapéutico y la adherencia de estos pacientes a los tratamientos prescritos por sus médicos.

El trabajo coordinado en equipo de médicos, enfermeros y farmacéuticos, es un trabajo imprescindible para asegurar la calidad asistencial. Es un asunto complejo pero relativamente sencillo si las diversas profesiones ponen como objetivo central la calidad asistencial de los pacientes y, para ello, definen protocolos de actuación basados en las evidencias científicas en los que se establezcan con claridad los roles de cada profesión y los mecanismos de actuación adecuados para la total adherencia a los tratamientos.

Soy un convencido del importante papel profesional que tiene cada una de las profesiones sanitarias citadas y su enorme aportación para la mejor calidad asistencial y el mejor beneficio para el paciente. La celebración de este nuevo día internacional del farmacéutico sirve para poner de manifiesto su gran contribución en este campo y para reconocer su trabajo y reclamar nuevas decisiones que permitan un mejor posicionamiento de esta importante profesión sanitaria que es la profesión farmacéutica.

Estoy seguro que el próximo futuro deberá ofrecernos nuevas vías que refuercen la cooperación entre todas las profesiones sanitarias para aportar más calidad asistencial disminuyendo al mínimo la falta de adherencia a los tratamientos. Es un objetivo loable y necesario.

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