Carrera musical del falso sacerdote de Medina La otra vida 'parrandera' del no cura de Medina

  • Antes de dedicarse al sacerdocio sin los papeles en regla Miguel Ángel Ibarra quiso triunfar como cantante. Ahora lo vuelve a intentar

Imagen promocional de Ángel Serrati en 2010 Imagen promocional de Ángel Serrati en 2010

Imagen promocional de Ángel Serrati en 2010

Durante mucho tiempo Miguel Ángel Ibarra, supuestamente ordenado sacerdote en Colombia en 1998 y en los últimos años cura de las parroquias de Santa María y Santiago Apóstol en Medina, fue Ángel Serrati, nombre artístico de un proyecto de cantante de masas en Medellín, donde grabó algunos discos.

“Ángel Serrati nació en el municipio de Betulia Antioquia el día 15 de octubre en el hogar compuesto por Don José María Ibarra y Doña Esperanza Marín. Desde niño se destacó por sus magníficas interpretaciones musicales, que eran aplaudidas con entusiasmo a la vez que iba creciendo su popularidad y carisma no solo en la composición sino también en la interpretación”, se contaba en la biografía divulgada por su discográfica, Discos Dago, la misma en la que grababa Darío Gómez, el rey del despecho, cuyo nombre no les dirá mucho, pero les aseguró que es una celebridad en Colombia.

Su debut se produce en 2009 anunciando la llegada del 'parrandonísimo'. La Chismosa, Las prepago o Doña Estupenda son algunos de los sugerentes títulos de aquel disco del que no hay rastro en youtube. Adscrito a la música parrandera, el estilo musical nacido en Antioquia, el único genuino de esa zona, es “una gama de melodías campesinas con letras de corte navideño, maliciosas, pícaras, de doble sentido, dicharacheras y llenas de alegría y humor”, según se describe en el blog especializado en esta música de Fabio Nelson Ortiz Moncada. Serrati no aparece entre los nombres destacados del estilo.

Lo parrandero, por tanto, no parecía ser su camino, por lo que en su siguiente trabajo, Mi complemento, viró en 2010 hacia una música más intimista de influencias de rancheras mexicanas. “Guarda en silencio nuestra historia de amor”, dice en una de sus composiciones de este disco repleto de canciones de amor bastante ñoñas, aunque no es posible encontrar los dos temas que la discográfica pensaba que iban para hits, El ventilador y Traga Maluca, que es como se llama en Colombia a los trastornos obsesivos compulsivos, como esos enamoramientos peligrosos.

Pero tampoco ese parecía el camino del artista, pese a que hizo una serie de combos con figuras de Medellín como Los Agers, el Dueto Revelación o Los Relicarios, otro dueto que es toda una institución en Colombia ya que funcionan, con diferentes componentes, desde 1952 y su mayor éxito, casi un himno en Antioquia, es Mujer traidora. No acaba de arrancar Serrati.

El nuevo giro del cantante fallido Ángel Serrati se adentra en la música religiosa, el más popular y el que definitivamente abandonará para venirse a España a dar misa. Desde los tiempos de Jesucristo Superstar, el pop religioso ha tenido mucho predicamento. Ahí vemos a Serrati haciendo odas a Dios. Esto le depara el que, sin duda, fue su mayor éxito: Al final de mi vida.

En un vídeo que parece sacado de un montaje sobre esas cosas que dice Paolo Coelho, con mares y tumbas, además de algo parecido a Jesucristo Superstar abriendo las puertas del cielo, nos anuncia Serrati algo bastante obvio. “Cada paso que des en la vida te acerca al final”. Eso es impepinable. Por si acaso “mira al cielo y reza una plegaria”. Pero quizá la mística alcanza su punto más alto en Tú no me dejas, donde dice que “tú llenas todo mi ser con tu manera de amar que me acerca a Ti”. Pero esto ya no es una canción de amor terrenal como antes, sino que se refiere, a juzgar por el vídeo, al mismo Dios.

Todo está preparado para dar su salto a su vocación inicial. Estaba tan imbuido en su nueva revelación musical que abandona la farándula para hacerse sacerdote en Antioquia en 2011. Ante la falta de vocaciones en la descreída España a Serrati, que ya es de nuevo Ibarra, el padre Ibarra, se le ofrece la posibilidad de cambiar de aires. Un acuerdo entre el obispado de Cádiz y la archidiócesis de santa Fe de Antioquia permite trasladar sacerdotes de Colombia a España e Ibarra se apunta.

Su paso por Medina el pasado año, supone el éxito como sacerdote que no tuvo como cantante. Atento, simpático, amable, la antigua promesa de la canción colombiana se gana a los feligreses. Con el alcalde, el coordinador de Izquierda Unida en la provincia, Francisco Macías, lidera una manifestación contra la violencia de género. Hasta que cae la bomba: Ibarra/Serrati nunca fue ordenado sacerdote.

Es triste el regreso a Colombia del ex párroco, humillado por la supuesta mentira. “Salí como un criminal de mi parroquia”, rememora. Él, tan exquisito en las formas, fue expulsado de la iglesia con cajas destempladas. Pero ahora ha regresado unos días a Medina para hacer una despedida más pausada y también, de algún modo, para hacer algo de gira promocional.

Ha vuelto Serrati. El padre Ibarra ha decidido volver al mundo de la canción. También para defender que sí que fue ordenado sacerdote por Augusto Trujillo Arango, el autor del sermón de las Siete Palabras, que durante 44 años seguidos emitió la principal radio de Colombia, Radio Caracol. Al parecer, Trujillo Arango tenía intención de fundar una orden que no fundó. Y de ahí la confusión.

Mientras se aclara el asunto, Serrati/Ibarra está dispuesto a seguir transmitiendo su arte y su fe con sus cancioncillas por toda Latinoamérica, si es que tiene algo más de suerte que en su primera etapa. Ah, por cierto, antes de cantante también fue psicólogo, se desconoce si titulado. Qué hay más cercano a un confesionario.

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