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"El trabajo ha sido extenuante pero venimos muy satisfechos"

  • El equipo médico gaditano regresa del campo de refugiados de Tinduf, donde fueron secuestrados los cooperantes, tras operar a los niños saharauis en condiciones difíciles

El médico otorrino Casimiro García Rodríguez acaba de regresar de los campamentos de refugiados de Tinduf, en los que ha estado con un equipo quirúrgico gaditano durante diez días, operando a niños y adultos saharauis. Algunos de esos niños ya habían sido atendidos este verano en su consulta de El Puerto. Casimiro García regresa con la satisfacción de haber realizado un trabajo humanitario muy necesario para el pueblo saharaui. Como jefe de la misión humanitaria, ha estado acompañado de las auxiliares de clínica Irene Gago (hija del ex alcalde Fernando Gago), Rosa Iglesias Pacheco y el médico anestesista del hospital Puerta del Mar, Francisco Pérez Bustamante. Han estado operando en el hospital de Rabuni, capital administrativa de la República Saharaui en el exilio, en territorio argelino.

Llegaron al campo de refugiados la misma noche en que se produjo el secuestro de los cooperantes españoles que aún no han sido liberados.

El viernes este periódico pudo entrevistar a Casimiro García en su consulta médica de la calle Palacios, una clínica privada donde nació la Fundación La Vicuña de ayuda médica al pueblo saharaui. Esta institución junto a la asociación Amal Esperanza organizó la misión quirúrgica a Tinduf, que fue sufragada por la Comisión de Otorrinolaringología del Ayuntamiento de Vitoria.

-¿Cómo ha sido su trabajo en los campamentos saharauis ?

-El trabajo ha estado bien organizado. Ha sido extenuante pero venimos con una gran carga de satisfacción y de vivencias. Hemos operado desde las 8 de la mañana hasta las 11 de la noche de forma prácticamente ininterrumpida. En total hemos visto a unos 600 pacientes, niños y adultos, y hemos realizado hasta 21 intervenciones quirúrgicas de cirugía mayor. Las condiciones en que hemos trabajado en el quirófano del hospital de Rabuni son precarias, aunque en general los campamentos están bien organizados, tienen estructura de nación en el exilio y viven de las ayudas internacionales, de las familias en el extranjero y de las familias de acogida españolas.

-Tras el secuestro de los cooperantes en Rabuni, Vd. decidió continuar con la misión. ¿Sintieron miedo en algún momento?

-Al llegar no nos enteramos del secuestro, porque no nos lo dijeron la misma noche. Llegamos a Rabuni a las tres de la madrugada del domingo 23 de octubre, agotados, y fue un detalle porque si me lo dicen no duermo esa noche. Dormimos protegidos y al día siguiente por la mañana lo primero que nos comunicaron es que se había producido el secuestro.

-Fue entonces cuando Vds. deciden quedarse y continuar con las operaciones quirúrgicas.

-Nos pusimos de acuerdo a ver quién se quería ir o no. Decidimos todos quedarnos. Nadie del equipo dijo yo me voy. En realidad no fue una decisión colectiva sino una postura individual de cada uno. Tampoco hubo ninguna comunicación oficial de que hubiera que volver a España. El cónsul español en Argelia nos llamó por teléfono y nos dijo que estuviéramos tranquilos y que iba a acercarse a hablar con nosotros, como así hizo.

-¿Tomaron las autoridades saharauis algún tipo de medida de protección adicional?

-A partir del día siguiente había mucha más presencia policial y protección de caravanas cada vez que alguien se movía fuera de los campamentos. A partir de las 7 de la tarde no se podía salir de los campos de refugiados. Esto perjudica al desarrollo normal de la cooperación, porque limita las horas de actuación de los médicos. El secuestro puede perjudicar sobre todo a la gente joven. Hay grupos procedentes de centros de enseñanza y fundaciones que van allí a colaborar; se estaba creando una cultura juvenil de la cooperación que ahora se puede ver perjudicada.

-¿Cuáles son las vivencias que perduran tras un viaje de cooperación a los campamentos de Tinduf?

-La hospitalidad de los saharauis ha estado por encima de sus obligaciones. La hospitalidad y la humanidad son los valores más importantes. Los saharauis te ofrecen más de lo que tienen, porque hay carencia de muchas cosas. Ellos agradecen el vivir un día más y dan gracias por todo. Viven al día y dan mucha importancia a cosas que son banales para nosotros. El equipo ha tenido unas lecciones de humanidad y bondad a las que no estamos acostumbrados. Estoy más satisfecho por lo que me han ofrecido que por el bien que yo haya podido hacer.

-¿Cuándo tiene previsto volver?

-Estoy buscando un otorrino y un anestesista para ir en marzo de 2012. Allí hay mucho trabajo que hacer. El problema es que los otorrinos saharauis se van a trabajar fuera para poder enviar remesas y ayudar a sus familias. La vida en la 'Hamada' argelina es muy difícil. Ellos viven en el Sáhara más inhóspito, con temperaturas extremas en verano e inviernos muy duros. Allí está esperando el pueblo saharaui desde hace ya 35 años a poder regresar a su tierra.

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