Educación

Educar en tiempos revueltos

  • Dos profesores gaditanos, Inmaculada Espinosa e Israel Cacheiro, están nominados a los premios Educa-ABANCA al Mejor Docente de España 2018

Inmaculada Espinosa en el exterior del colegio Amor de Dios Inmaculada Espinosa en el exterior del colegio Amor de Dios

Inmaculada Espinosa en el exterior del colegio Amor de Dios / Jesús Marín

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En estos tiempos que corren, el oficio de profesor se antoja más necesario que nunca. Su figura está más en entredicho que en épocas pretéritas. Y los frenéticos cambios (y peligros) que sacuden constantemente a la sociedad les obliga a ejercer una labor casi heroica. Pero en medio de tantas dificultades siempre hay un lugar para darle su sitio a tan respetable profesión. Así lo entienden en la plataforma virtual Educa, que por segundo año consecutivo ha puesto en marcha los premios ABANCA al Mejor Docente de España. Para la edición de 2018 han sido nominados, en la categoría de Educación Primaria, dos profesores de Cádiz capital: Inmaculada Espinosa Quintana, del colegio Amor de Dios, e Israel Cacheiro Payán, del colegio San Ignacio-Salesianos. Ambos intuyen que han sido padres de sus alumnos los que les han presentado a los premios. La organización no desvela quiénes han sido. La incógnita no eclipsa la satisfacción con la que acogen sus nominaciones en una lista con más de 100 aspirantes.

“Sin palabras. Es increíble que los padres hayan pensado en mí y se hayan puesto a hacer el proceso de presentación de candidatura. Me hace sentir bien, no lo voy a negar. Supongo que han visto que simplemente quiero lo mejor para sus hijos y que trabajo para que alcancen sus metas por pequeñas que sean”, señala Inmaculada Espinosa. Tiene 40 años y cumple 17 cursos en el Amor de Dios. Es maestra de PT (Pedagogía Terapéutica) y trabaja con alumnos NEAE (Necesidades Específicas de Apoyo Educativo). ¿Por qué cree que ha sido nominada? “Me reciclo mucho e investigo cómo puedo hacer las cosas de diferentes formas. Nunca me rindo y siempre busco un camino”, indica. Además cita la “buena relación con los padres” como aspecto clave. Porque “sin un trabajo conjunto, poco se puede hacer. Sobre todo con niños que presentan dificultades”.

Asegura creer “en una educación sin necesidades, en la que nada sea impedimento para llegar al objetivo marcado, donde cada alumno se sienta bien, quiera aprender y con cada paso lo haga. Hay que normalizar las diferencias porque la sociedad es diversa en sí misma. Trabajo por una inclusión real que lleve a una convivencia plena. Creo que todo comienza o termina con la educación, por eso es tan importante, es el pilar en el que el mundo se basa para crecer”. Saca a relucir su lema favorito: Niños felices, alumnos capaces. “Sinceramente, los mayores éxitos son sus avances. Se consigue mucho cuando conoces al alumno, cuando estás a su altura y comprendes cada palabra que dice o cada gesto que muestra”, concluye.

A Inmaculada se le dan bien los premios. En 2014 obtuvo el primero a la excelencia educativa de la Fundación El Mundo del Superdotado. En 2017, el premio Fernando Giner de los Ríos que otorga el Ministerio de Educación junto a la Fundación BBVA, a la mejora de la calidad educativa por un proyecto denominado Don Quijote entre cifras y letras. “Nos trataron como a personas importantes. Estamos tan mal valorados que estas cosas se agradecen, pero no nos olvidamos de los niños ni en verano”, señala. El pasado mes de junio la Editorial Santillana le concedió el premio Educatividad al mejor proyecto en Primaria. Y este curso ha impulsado el proyecto de lectura Un libro te hace libre.

Israel Cacheiro en uno de los pasillos del colegio Salesianos Israel Cacheiro en uno de los pasillos del colegio Salesianos

Israel Cacheiro en uno de los pasillos del colegio Salesianos / Jesús Marín

“Supongo que han tenido en cuenta mi praxis del día a día. Mucho trabajo, mucha innovación para llegar a los niños teniendo en cuenta lo que la sociedad cambia constantemente”. Israel Cacheiro Payán, profesor de Salesianos, es tutor de Primaria e imparte música, su especialidad, en el primer y tercer ciclo. Tiene 39 años y lleva 12 cursos en el centro. Cree en “una metodología de innovación, y no sólo en el aspecto pedagógico o de contenidos, también en lo emocional y lo motivacional”. Estamos hablando de una profesión que demanda un constante reciclaje para adaptarse a los tiempos. “Intento estar muy al día buscando estrategias y dándole mucha voz a los alumnos”, destaca. Y coincide con Inmaculada Espinosa en la importancia del papel de madres y padres. “Son fundamentales en la educación. Padres y profesores son un binomio necesario. En mi pupitre siempre luce una frase: Juntos, sumamos”, recalca.

Dice Cacheiro que “en estos tiempos que corren en la educación es agradable que reconozcan la labor de uno. Te da fuerzas para seguir adelante, día a día, a pesar de las trabas y obstáculos. Porque el sistema se centra muchas veces en lo burocrático antes que en las personas”. La pasión por la música, por la educación, por la formación la expone también fuera de las aulas con el montaje de musicales en los que también participan alumnos y compañeros docentes.

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