Provincia

Las pérdidas en los chiringuitos superan los dos millones de euros

  • El temporal, el oleaje y las mareas provocan destrozos en seis establecimientos de la capital

El sector de los chiringuitos de playa de la provincia de Cádiz ha sido el que más se ha visto afectado por la acción de la borrasca Emma. La Asociación de Empresarios de la Costa de Cádiz (AECCA) valoró ayer en más de dos millones de euros las pérdidas por los daños ocasionados por este temporal en las poblaciones de Cádiz, Chipiona, El Puerto, Chiclana y Tarifa.

Ante esto, vuelve a estar sobre la mesa la pertinencia de que estos establecimientos playeros permanezcan en los arenales prestando servicio durante todo el año. El presidente de esta patronal, José Antonio Medina, aseguró en una nota de prensa que "debemos priorizar a la hora de diseñar los chiringuitos en la seguridad por encima de determinados antojos estéticos de algunos técnicos encargados de diseñar las instalaciones en numerosos pliegos". Por ello, remarcó la necesidad del pilotaje de las instalaciones, que habría posibilitado que la acción del mar sobre estos restaurantes hubiera sido mucho menor.

En esta nota, AECCA señaló que en la capital gaditana se han producido daños en seis instalaciones de la playa -cinco chiringuitos y el restaurante Bebo los Vientos-, de los que cuatro han sufrido daños graves en sus estructuras.

Los negocios más afectados han sido Beach Club Potito y Potito, que forman parte del Grupo Potito junto al Tuna Beach. Su propietario, Miguel Ángel Sánchez, cuantificó los daños en estos tres establecimientos en torno al medio millón de euros.

Los destrozos más graves se han producido en la estructura del Beach Club Potito, en donde se había realizado recientemente una importante inversión, aunque no se pudo realizar el pilotaje de las instalación sobre unos pilotes de hormigón y unas vigas de hierro tras la denuncia de un empresario. "Los palés de madera que se pusieron para sustituir el hierro no han funcionado. Esto ya lo advirtieron nuestro arquitecto y nuestro aparejador en Urbanismo", resaltó.

De hecho, el hostelero se mostró ayer convencido de que "se habrían producido un 80% menos de daños" si se hubiera realizado el pilotaje y la elevación en altura del chiringuito que "la Junta autorizó". Con todo, la situación más grave la ha sufrido el Beach Club Potito debido a "la inversión de 200.000 euros" que realizó en este negocio hace unas semanas. Por su parte, el Potito también ha sufrido importantes daños en su estructura, aunque en este chiringuito no se había realizado todavía la intervención prevista. Ambas instalaciones tendrán que ser desmontadas para reparar los daños y volver colocarlas sobre la arena. Por su parte, el Tuna Beach ha sufrido desperfectos en las cristaleras y el interior del salón, pero su estructura se encuentra bien.

Con todo, Sánchez mostró su "malestar e indignación" con el concejal de Urbanismo, Martín Vila, por la polémica surgida tras pararse el montaje de su nueva instalación. "Espero que nos dejen poner lo que la Ley de Costas permite y lo que la Junta ha aprobado, que es quien tiene las competencias en materia de costas". Quien respiró aliviado en la tarde de ayer fue Iván Periano, propietario de Pikachos, ya que temía que la pleamar ocasionara graves daños estructurales si alcanzaba este chiringuito. Esto al final no se produjo, por lo que reconoció que este restaurante tiene "daños leves a la vista de lo que podía haber ocurrido". A pesar de esto, este restaurante se tendrá que desmontar para arreglar los desperfectos en parte de la pérgola y volver a montarlo sobre pilotes.

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