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"No he pegado a ningún funcionario, ellos me agredieron y me violaron"

  • El preso, ya condenado por asesinato y ahora acusado de intentar matar a varios trabajadores de Puerto III, declara en el juicio que fueron los funcionarios los que le golpearon primero

El preso a su entrada en el Palacio de Justicia gaditano, ayer, custodiado por policías nacionales y guardias civiles. El preso a su entrada en el Palacio de Justicia gaditano, ayer, custodiado por policías nacionales y guardias civiles.

El preso a su entrada en el Palacio de Justicia gaditano, ayer, custodiado por policías nacionales y guardias civiles. / lourdes de vicente

Bajo estrictas medidas de seguridad y en un ambiente de máxima tensión, la Audiencia Provincial de Cádiz celebró ayer el juicio contra uno de los presos más peligrosos de España, F.J.S.R., acusado de agredir a varios funcionarios de prisiones en Puerto III con un objeto punzante, llegando a alcanzar a uno de ellos en la yugular.

Se da la circunstancias de que este interno cuenta con graves antecedentes penales, pues ya fue condenado a 22 años de cárcel por asesinar a su pareja y a 17 por acabar con la vida de otro reo en Córdoba.

Según los testigos, 16 de los 50 presos peligrosos que hay en España están en Puerto III"Fuimos cayendo uno a uno. Intentamos reducirlo pero contestaba con nuevos golpes"

El procesado declaró que el 21 de julio de 2016, al salir de su celda para acceder al patio, fue atacado por varios empleados de la prisión portuense. "Fui agredido por seis funcionarios. Me tiraron al suelo y me golpearon con escudos y gomas hasta que perdí el conocimiento". El preso alegó que intentó protegerse "parando los ataques como podía, pero aún así, estuve inconsciente tres o cuatro días después de la paliza".

Cuestionado por el fiscal sobre cómo llegó a colar dentro del centro penitenciario un pincho, el preso se exculpó diciendo que ese objeto no era suyo y que se lo había introducido los funcionarios en el ano aposta y sin su consentimiento. "Me violaron, hablando claro", señaló.

El encausado añadió que si alguno de los empleados públicos de la prisión sufrió lesiones aquel día fue porque en el transcurso del forcejeo "se golpearon entre ellos". De ahí que uno de ellos llegara a perder un diente, según su versión.

"Yo había presentado varias denuncias contra los funcionarios de prisiones por cosas que habían pasado dentro del departamento", manifestó el interno, dejando entrever que los trabajadores de Puerto III le tenían cierta inquina a raíz de estas reclamaciones. "Quieren buscar pruebas para inculparme, una falsa justificación que los beneficie a ellos".

F.J.S.R. indicó que el día de los hechos no recibió asistencia sanitaria tras la supuesta agresión, no obstante, el fiscal presentó al tribunal de la Sección Primera -el encargado de juzgar este caso- un parte médico que reflejaba que el acusado sí fue atendido por un especialista.

Con un "yo no he pegado a ningún funcionario", el acusado concluyó su declaración.

cambio de protocolo

Varios funcionarios de Puerto III ofrecieron ayer un relato de lo sucedido bien diferente al de este preso catalogado como uno de los más peligrosos de España. Todos los empleados públicos coincidieron en apuntar que fue el interno quien los atacó primero sin ningún motivo aparente. "Íbamos a sacarlo al patio, él estaba tranquilo y cuando procedimos al cacheo reglamentario, sacó un fleje, lo sujetó a modo de puño americano y empezó a soltar embestidas".

Tal y como explicaron los trabajadores de la cárcel, el preso alcanzó a uno en la yugular, a otro le arrancó un diente y a otros tantos los hirió en diferentes partes del cuerpo. "Fuimos cayendo uno a uno. Intentamos reducirlo pero el interno siempre contestaba con nuevos golpes y ataques", indicaron los funcionarios, que tuvieron que esperar la llegada de refuerzos para lograr aplacar al encausado.

Sobre cómo llegó un objeto punzante al centro penitenciario de El Puerto, los testigos plantearon dos posibilidades: o bien lo fabricó manualmente el interno para emplearlo como arma o bien podría tratarse de la pletina de un zapato que introdujo a escondidas.

A raíz de este grave incidente, todos los funcionarios que se vieron implicados en él han pedido el traslado de módulo. Pero no es el único cambio acontecido. Después de la agresión, la dirección del centro penitenciario ha modificado el protocolo de actuación con los presos clasificados en primer grado (como éste) para minimizar riesgos. "Se han adquirido nuevas raquetas detectoras de metal perfectamente calibradas, hay instalados arcos de seguridad y ya no se establece contacto directo con el preso, al que se puede esposar en caso de que sea necesario, cuando antes no era así", detallaron los funcionarios, que en su momento advirtieron de que un episodio así podía suceder: "Este preso llegó a El Puerto después de haber agredido a otro compañero en Morón".

Los funcionarios se quejaron igualmente de la saturación que sufría el módulo 15 de aislamiento el día de los hechos. "Un equipo de seis funcionarios teníamos que vigilar a unos 50 presos con internamiento restrictivo, de los cuales, 16 eran especialmente peligrosos y exigían control directo. Eso es una barbaridad si tenemos en cuenta que en todo el territorio nacional pueden existir sobre unos 50 presos catalogados como peligrosos", señalaron.

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