Libro

Los duros comienzos de un centro que era necesario

  • El que fuera catedrático de Otorrinolaringología de la Facultad de Medicina de Cádiz, Juan Bartual, recoge la historia, anécdotas y documentos de los inicios del Colegio Provincial de Sordos

Juan Bartual con su libro en la hemeroteca de 'Diario de Cádiz'. Juan Bartual con su libro en la hemeroteca de 'Diario de Cádiz'.

Juan Bartual con su libro en la hemeroteca de 'Diario de Cádiz'. / Jesús Marín

La provincia de Cádiz cuenta con un colegio de sordos que se gestó en la capital gaditana pero finalmente, se ubicó en Jerez. Para dar a conocer la existencia de este centro y "lo difícil que fue conseguir que se construyera, se dotara de personal y de todos los medios necesarios para que funcionara", el médico jubilado Juan Bartual Pastor ha publicado El colegio provincial de sordos de Cádiz. Historia, anécdotas y documentación recuperada, un libro editado por el Colegio de Médicos de Cádiz.

La obra está escrita en primera persona porque Juan Bartual, catedrático de Otorrinolaringología de la Facultad de Medicina de Cádiz entre los años 1968 y 2007, forma parte de la historia que relata. De hecho, la idea de crear el colegio de sordos fue suya "porque yo era el responsable del Servicio y me llegaban niños que no podía diagnosticar ni hacer nada con ellos. No existía ningún sistema para diagnosticar precozmente la sordera infantil, sobre todo la congénita, ni tampoco ningún sitio donde poderlos tratar ni reeducar", recuerda.

La obra está escrita en primera persona porque el autor forma parte de la historia que relata

Juan Bartual cuenta que cuando llegó a Cádiz en el año 68, no existía el Servicio de Otorrinolaringología, así que tuvo que montarlo "empezando desde cero". Reconoce que cuando tomó posesión de su plaza y se encontró lo que había, "pensé en marcharme de aquí. Pero finalmente decidí quedarme y presentar batalla".

Afirma que con este libro también ha querido rendir un homenaje "a las instituciones y personas que hicieron posible ese colegio, principalmente la Diputación Provincial de Cádiz; los maestros de los sordos; los padres de los sordos, que se partieron el alma para conseguir el colegio, y los médicos de mi Servicio, que renunciaron durante años a su nómina en el Hospital de Mora y en el Policlínico de la Facultad de Medicina".

Señala que a finales de los años 60 del siglo pasado, en Andalucía, sólo había colegios de sordomudos en Sevilla, Córdoba, Málaga y Granada, "y el resto de provincias no tenían posibilidad de mandar niños allí porque estaban saturados y tenían prioridad los de aquellas provincias". Así, al principio, puso en marcha una pequeña escuela en el propio Hospital de Mora, que fue peregrinando por distintas ubicaciones de Cádiz, El Puerto y Jerez, hasta que terminó de construirse en el año 1983 el actual Colegio Provincial de Sordos de Cádiz en el Rancho Colores de Jerez. "Pasaron 15 años desde que surgió la idea de crear el colegio hasta que se puso en marcha, y otros cinco más para que funcionara correctamente", resume Bartual.

Una de las principales dificultades que se encontró el entonces catedrático de Otorrinolaringología fue "la falta de interés político, porque se trataba de un colectivo relativamente reducido". Asegura que la creación de la Asociación de Padres y Amigos del Sordo "fue clave en la solución de los problemas administrativos". Y es que, según Juan Bartual, "el colegio se consiguió gracias a la tenacidad enorme de la Asociación e Padres y Amigos del Sordo".

Jaime Rocha fue el primer secretario de esta asociación y afirma que "fue un camino duro y largo, nos llevamos muchas decepciones y a veces estuvimos a punto de tirar la toalla, pero afortunadamente no lo hicimos".

En su obra, Juan Bartual detalla todos los problemas que se encontraron y los trámites que tuvieron que realizar, acompañados de su correspondiente documentación.

El autor agradece la ayuda que recibió de personas influyentes a las que había operado -a ellos o a algún familiar-. En este sentido, manifiesta que "para conseguir cualquier cosa, hace falta trabajar muchísimo y honestamente, pero también hay que tener amigos y padrinos, porque nosotros, a pesar de todo el trabajo y el esfuerzo que realizamos, si no hubiésemos tenido la ayuda de personas importantes, esto no hubiese salido adelante".

Juan Bartual afirma que al repasar las vivencias que recoge en el libro, le llena de satisfacción "el ver que existe mucha gente de todos los niveles sociales que son capaces de preocuparse y trabajar por los demás". Pone como ejemplo los padres de los niños, algunos de ellos con escasos medios económicos, o las agrupaciones de Carnaval que organizaron un festival en el año 1979 para poder pagar al personal de limpieza del colegio, cuando se encontraba ubicado en una casa de la calle Veedor de la capital gaditana.

Este médico concluye resaltando la importancia que tiene que Cádiz cuente con un colegio de sordos: "Cuando se diagnostica la sordera precozmente en los niños, se puede conseguir su rehabilitación porque todavía no han desarrollado el lenguaje y se les puede enseñar a hablar con distintos métodos. Además, hoy en día, muchos niños pueden recuperar la audición gracias a los implantes cocleares e incorporarse en poco tiempo a la escuela normal, dejando así de ser discapacitados auditivos".

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