Nuevo sistema de arbitraje

"Sin duda, yo fui el que inventó el VAR"

  • El chiclanero Antonio Ibáñez dice que la FIFA le ha copiado su patente, que ahora está en manos del empresario Mario Conde

Chiclanero de nacimiento pero afincado desde hace muchos años en Barcelona, el ingeniero, investigador y científico Antonio Ibáñez lleva a su espalda numerosos reconocimientos y la creación de más de 200 patentes diferentes. Entre ellas la más sonada, desde este último mes, a causa de la celebración del Mundial de Fútbol de Rusia, es el VAR. Este nuevo sistema de arbitraje implementado este año por la FIFA, ha sido una pieza crucial y decisiva en el desenlace de los encuentros deportivos.

Pero lejos de lo que se cree que es una invención alemana, el VAR tiene orígenes gaditanos. Como ya lo fue en su día la creación de los penaltis en 1890 de la mano de Rafael Ballester, un periodista gaditano con gran vinculación al Cádiz C. F. que propuso esta fórmula en caso de empate; es ahora con la instalación de este sistema de arbitraje cuando se descubre que un chiclanero fue el primero en patentarlo.

Mi pretensión no es conseguir dinero, lo único que quiero es que se me reconozca que la idea fue mía"

Tras la eliminación de España en el Mundial de 1994, el científico Antonio Ibáñez que volvía a España después de estar dos años trabajando para la NASA, estuvo investigando en una nueva fórmula que permitiría una manera más justa de arbitrar los partidos de fútbol.

"Me basé en un sistema de sensores que permitieran identificar el movimiento exacto del balón en el terreno de juego. A través de unos chips incorporados tanto en el balón como en las zapatillas de los jugadores se puede saber con un error de apenas un centímetro si el balón ha salido del campo de juego o si ha entrado o no en la portería. Todo ello, apoyado con el sistema de cámaras que permiten analizar todas las jugadas desde los ángulos ciegos del campo; da una visión total de lo que está pasando en el terreno de juego", explicaba el investigador a Diario de Cádiz.

"El problema base del desconocimiento de que la patente fue creada por mí es que yo me adelanto casi siempre de 10 a 15 años. Pero sin duda, yo fui el que inventó el VAR, y el propietario de la patente es el empresario Mario Conde, ya que por entonces trabajaba para él en el departamento de I+D de la empresa Valores Antillanos", afirma Ibáñez.

Según ha confirmado el investigador, los derechos económicos de la patente caducan a los 20 años, pero considera que le pertenece un reconocimiento a su trabajo. "Mi pretensión no es conseguir dinero, lo único que quiero es que se me reconozca que la idea fue mía. No sé si Mario Conde tomará o no cartas en el asunto, pero de aquí a unos meses empezaré a trabajar para que se me reconozca mi aportación al fútbol".

Aún así, asegura que la FIFA solo ha puesto en práctica la mitad del sistema. "Si se pusiera en funcionamiento todo lo creado por mí, sí que habría un sistema de arbitraje mucho más justo. Pero no sé los intereses que hay detrás del mundo de fútbol, es un ámbito que desconozco".

Con respecto a las afirmaciones del madrileño Francisco López quien también afirma en varios medios de comunicación que la patente del VAR está registrada a su nombre, el chiclanero asegura que el proyecto "está registrado por mí en 1995 a través de la Oficina Patentes y Marcas, cosa que se puede consultar en cualquier momento. En el mundo de las patentes sólo con registrar dos patentes con un minuto de diferencia una respecto a otra, la primera sería la válida. En este caso la mía tiene cuatro años de diferencia con respecto a la de este señor. Yo respeto todos los procedimientos que vea oportunos de realizar, pero se debería de haber informado mediante una búsqueda que la primera patente registrada fue la mía".

Lamentablemente, para Ibáñez, después de la creación de 200 patentes, no es la primera vez que le roban una de sus ideas. El investigador manifiesta que tras su último invento, el Agua Flotante, lanzado el pasado año, han sido muchas las empresas españolas que se han querido apropiar de su fórmula. "Sólo ha habido cuatro instalaciones en España y el resto en el extranjero. Son los empresarios extranjeros los mayores interesados, antes que los propios españoles. He dado muchísimas facilidades pero sólo han querido apropiarse de mi fórmula", sostiene Ibáñez.

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