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El desempleo y el temor al despido reducen las bajas laborales

  • La Seguridad Social registra un gran descenso del 20% de incapacidades temporales en estos dos años de crisis · Los gaditanos son los trabajadores del país que más se acogen a esta protección ante un accidente

El impacto de la crisis en el mercado de trabajo es de sobra conocido: fuerte crecimiento del paro, congelación salarial y aumento de la precariedad. Pero también hay otros efectos colaterales provocados por el clima de pesimismo y el agobio ante la falta de oportunidades que influyen directamente en el trabajador y en sus condiciones laborales. Entre estos factores hay uno que destaca sobremanera: las bajas laborales. En estos dos años de recesión económica, la Seguridad Social ha registrado un fuerte descenso del volumen de casos a nivel general y específicamente entre aquellos de menor gravedad y, por lo tanto, de duración inferior.

La repercusión de este cambio en la provincia de Cádiz es muy alta por la especial incidencia de bajas entre su población ocupada. Según los datos del Ministerio de Trabajo, entre 2007 y 2009, los procesos iniciados de incapacidad temporal han descendido un 19,6%, ya que se ha pasado de una media mensual de 13.763 a los 11.068 abiertos este año (hasta agosto).

Esta importante reducción también puede asociarse, por supuesto, a la caída de la ocupación, especialmente en la construcción, el sector que, con diferencia, tiene los mayores índices de siniestralidad laboral. Sin embargo, hay un dato que aleja toda duda sobre este fenómeno y es la incidencia relativa por cada 1.000 trabajadores: hace dos años se producían 37,4 casos, mientras que ahora son poco más de 33, es decir, hay un 11% menos de personas que se cogen una baja por enfermedad o accidente. Además, es más pronunciada la caída si el siniestro o patología se producen en el ámbito laboral (-23,2%), frente a los que se registran fuera de él (-8,6%), llamados por contigencias comunes, como son una lesión deportiva o una gripe. Esta diferencia es importante porque refleja que los empleados se contienen o fuerzan más su situación antes de pedir la incapacidad pero, adicionalmente, hay menos percances en el tajo.

Este fenómeno ha quedado constatado en un estudio de la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria, integrada por los facultativos responsables de la tramitación de estas medidas de protección y de gestionar el alta y la baja de la prestación. Según argumentan desde el Grupo de Salud Mental del colectivo, se ha percibido que "aunque los pacientes no fuercen su vuelta antes de lo recomendable, sí que muchos comentan su temor a perder el trabajo si apuran o prolongan la baja". De hecho, este colectivo apunta también que los pacientes "expresan su miedo a tener problemas o perder su puesto si denuncian un caso de mobbing". Como consecuencia de estos factores y desde su experiencia de primera mano en la consulta, los médicos de familia confirman que "se indican menos bajas que años anteriores por motivos banales y que no requieren necesariamente una incapacidad temporal".

Otra tendencia, aunque menos clara, es que hay menos procesos cortos, lo que está provocando un efecto dispar. El tiempo medio de baja en los casos de siniestro laboral es de 27,1 días, más que antes de la crisis, y esto puede atribuirse a que hay menos incidentes pero más graves (también reflejado en las estadísticas de siniestralidad) y, además, los leves motivan menos salidas. En cambio, si se produce fuera del trabajo, la duración actual es de casi 33 días, ligeramente por debajo que antes de la crisis, lo que supone que la vuelta a la empresa tiende a adelantarse cuando la causa es externa.

De continuar con este rimo, el año terminará en total con cerca de 3,7 millones de jornadas perdidas por este motivo, cerca de un millón menos de las que se contabilizaron en 2007 (4.644.906).

Las cifras hablan por sí solas, pero además son especialmente elocuentes tratándose de Cádiz, la provincia española, junto a León, donde se tramitan más incapacidades por accidente o enfermedad en la empresa: 5,6 casos por cada 1.000 empleados -la media nacional son 4,3-. La posición, en cambio, es más moderada cuando se trata de contingencias comunes (27,5 casos frente a 26,4), pero sí destaca en Andalucía con la segunda mayor incidencia sólo precedida por Málaga. Son más frecuentes y también hay más abundancia de las cortas, de ahí que el tiempo medio baje considerablemente en comparación con el resto del país: 27,1 días frente a 32,6 si se produce durante el desempeño laboral y 32,8 días frente a 40,7 si es fuera de él.

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