Provincia

La cerveza, un arte antes que un negocio

  • Más de 170 creadores de cerveza casera de toda España pasan revista en Chiclana a un sector emergente que ha despertado a las grandes marcas

Uno de los referentes del turismo en la provincia de Cádiz, el Hotel Valentín Sancti Petri, en Chiclana, ha sido estos días el punto de atención nacional para un sector muy determinado y muy español: el de la cerveza. En sus salones se ha desarrollado el congreso anual de la Asociación de Cerveceros Caseros Españoles (ACCE). En estos días, entrar en el recibidor de este hotel era distinto: innumerables grifos de cerveza, carteles con indicaciones del tipo de mezcla utilizada, y muchos expertos.

"Cada año se desarrolla en un punto y esta vez le tocó a Cádiz, y decidimos organizarlo en Chiclana". Lo dice Carlos Caburrasi, vicepresidente de la asociación de Cádiz. Mientras se produce la conversación con este periódico, un ir y venir de trabajadores se afanan por terminar de instalar los mostradores (ha sido un evento privado, solo para los asociados), de preparar los salones para las catas o para las conferencias. "Cuando me enteré de que John Pallmer venía a dar una conferencia no me lo creía", admite Caburrasi al referirse al que está considerado uno de los mayores gurús de la cerveza casera y todo un referente en EEUU.

Cuando dicen que la cerveza artesanal es cara hay que ver todo el trabajo que hay detrás"

Pero no ha sido el único y no se ha tratado solo de probar cerveza. Más de 200 tipos de elaboración casera se han presentado a un concurso en el que los premios (muchos procedentes de los patrocinadores) han ido desde el típico diploma a sacos de lúpulo, cebada o material de fabricación, como las ollas especiales para la cerveza. "Hay más de 170 participantes y hacemos un concurso por comunidades autónomas, una especie de Champions League en la que hay cuartos, semifinales y final", añade.

El vicepresidente de la asociación gaditana admite que la fuerza con la que ha irrumpido este negocio en el mercado español es tardía. "En EEUU, centroeuropa o Inglaterra, la cerveza artesanal lleva 30 años en el mercado, y en España lo ha hecho hace relativamente poco", asegura. No obstante, lo ha hecho con fuerza y, especialmente, en la provincia de Cádiz. No es casualidad que Chiclana inaugurara a finales del pasado año su primera fábrica de cerveza artesanal, la marca Blanca y Verde. Pero no es la única en la provincia. La Piñonera, de Puerto Real; Destraperlo, de Jerez; Mauer (Cádiz capital), entre otras, son socias de la entidad cervecera gaditana y todas nacieron de la producción casera.

Al respecto, Caburrasi explica que "todos empezaron aquí, haciendo cerveza casera. Todos son hoy socios nuestros y antes fueron gente que se llevaron años en su casa fabricando cerveza casera y que no tenían otra salida laboral y vieron en esto su oportunidad. Hubo gente que o dejó su trabajo o lo compagina con esto". Porque, una cosa es la cerveza casera y otra la artesanal. Él lo explica. "La diferencia es el aspecto comercial. La casera la haces tú en tu casa para tus amigos, no se puede vender, no hay licencias ni permisos. La artesanal surge de gente que se aficiona mucho y crea un negocio, con todos los permisos sanitarios y demás".

Por eso, asegura, no sienta bien entre estos creadores cuando alguien critica que la cerveza artesanal es cara. "Tienen que mirar todo el trabajo que hay detrás, no es lo mismo que hacer cerveza industrial", asegura. Y a eso se le une la "moda" de las grandes marcas cerveceras por introducirse en un mercado al que al principio no le hicieron mucho caso y que, con el paso del tiempo, han visto consolidar. De momento, tomarse una cerveza casera sigue siendo un placer para quien simplemente disfruta del proceso.

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