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La Armada presenta a sus nuevos sargentos

  • Don Felipe entrega sus despachos a los sargentos número uno del cuerpo general de la Armada y de Infantería de Marina, en el que por primera vez una mujer recibe el despacho de suboficial

Es una ceremonia de imágenes y pocas palabras. Porque sólo quedan las emotivas. Las del director de la Escuela de Suboficiales, Jesús Bernal García, en la despedida de los que han sido alumnos durante dos años. También, y especialmente, las de algunos familiares que no pueden contenerse y gritan al paso del nuevo sargento, ya sea esposo, novio, padre o hijo. "¡Qué guapo!", "¡míralo, ahí está!", se escuchó desde más de un rincón del patio de armas. Ahí comienzan las imágenes. Solemnes, tradicionales, curiosas, de espera, alegría o emoción.

Muchos de los presentes quisieron captar el momento, cuando los 184 protagonistas recogían los despachos que los acreditan como suboficiales de la Armada. O cuando desfilaban para volver a la formación. Una mujer, situada en uno de los espacios reservados para las familias, grababa el evento con cámara digital en mano. En la otra, apoyada en la cadera, sujetaba un Barbie. Su hija asomaba la cabeza para ver mejor a los nuevos suboficiales.

Para la historia quedará otra escena, la de la primera mujer sargento del Cuerpo de Infantería de Marina, Raquel del Barrio Solar, la primera en recibir el despacho de suboficial de este cuerpo -otras 16 féminas, pero de las especialidades del cuerpo general de la Armada también lo recibieron ayer-.

De esta 71 promoción de la Escuela de Suboficiales se recordará también el nombre de sus números uno. Sergio Óscar Tuero Sanz, sargento alumno del cuerpo general de la Armada, y Francisco Quintana Gambero, del cuerpo de Infantería de Marina, tuvieron el honor de recibir de manos del Príncipe de Asturias sus despachos como suboficiales, además de la Cruz del Mérito Naval, la recompensa a sus brillantes expedientes académicos. Ambos sargentos volvieron a ser inmortalizados en las imágenes cuando el presidente de la Diputación Provincial, Francisco González Cabaña, les hizo entrega de los sables representativos de sus empleos como militares de carrera.

El Rey y el Príncipe de Asturias se turnan en la presidencia de este solemne acto, que se desarrolla año tras año en el Patio de Armas de la Escuela, ante la entrada del Panteón de Marinos Ilustres, donde se coloca la tribuna principal, y el edificio Carlos III. Don Felipe repite, sin embargo, en esta ocasión, con una novedad respecto a la anterior promoción: esta vez vino acompañado de la Princesa de Asturias, Doña Letizia. La entrada de ambos, la revista al batallón y la foto de familia atrajo la atención de los presentes que usaron sus cámaras digitales para conservar la imagen del heredero. "¡Qué guapo, hijo!". O "¡ven pa'cá, ven!", fueron algunos de los comentarios que desde lejos dedicaron a su Alteza Real.

La formalidad del homenaje a los caídos dio paso a la alocución del responsable de la Escuela de Suboficiales, el capitán de navío Jesús Bernal. Resaltó los aspectos técnicos y los humanos de la formación recibida. En cada especialidad deben ponernos al día continuamente por el avance de las nuevas tecnologías, comentó. Les pidió que fomentaran, como motor de sus vidas, la voluntad. También el trabajo en equipo y el compañerismo: "Poned en práctica las virtudes militares que son las del hombre de bien, las del ciudadano perfecto, tanto a nivel individual como en nombre de la Institución a la que representáis".

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