EUROPA SUR En la batalla del coronavirus: mantenemos nuestra cita en los quioscos con despliegue informativo sobre la pandemia

Tribuna

Miguel Ángel Castro Arroyo

Rector de la Universidad de Sevilla

La universidad ante el Covid-19

La sociedad está recibiendo una continua propagación de bulos, de noticias falsas y de corrientes de opinión que persigue deteriorar la imagen de numerosas instituciones

La universidad ante el Covid-19 La universidad ante el Covid-19

La universidad ante el Covid-19 / rosell

La tremenda realidad que vivimos ha supuesto un cambio radical en nuestra forma de trabajar, de vivir y de relacionarnos. Ello ha generado la paralización casi total de la actividad de nuestra sociedad y, en algunos espacios, se han acometido profundos cambios para adaptarse a la nueva situación. Todo ello ha causado la aparición de situaciones complejas, una incertidumbre generalizada y sensación de frustración, pesimismo y desánimo. Al mismo tiempo, de modo inaceptable, la sociedad recibe una continua propagación de bulos, de noticias falsas y de corrientes de opinión que persigue deteriorar la imagen de numerosas instituciones, anular el trabajo y el esfuerzo que están realizando, y negar los resultados que, aún en estos dramáticos momentos, colectivamente se están alcanzando.

La universidad pública está siendo una diana clara de este propósito temerario. Son muchos los titulares, entrevistas y mensajes en las redes que lo reflejan. A todo ello se añade la actitud irresponsable de movimientos, apoyados desde grupos organizados en las redes sociales, que lanzan ataques contra los servidores informáticos de las universidades con el propósito de paralizar su funcionamiento como herramienta clave para la actividad que se realiza en estas excepcionales condiciones. Por ejemplo, el 6 de mayo, la US sufrió un ataque de más de 100.000 peticiones en menos de media hora, con claros fines maliciosos, que fue puesto en conocimiento de las autoridades competentes para su conocimiento e investigación.

Es mi propósito contrarrestar esta triste realidad suministrando datos que, muy al contrario de lo difundido, muestren el trabajo, la entrega y la calidad de la comunidad universitaria ante las dificultades que estamos experimentando. Emplearé para ello datos de la actividad de la US: una comunidad formada por más de 80.000 personas que, de manera generalizada, se esfuerza por garantizar el servicio público de educación superior en unas condiciones imprevistas. Unas condiciones que nos han obligado, de un día a otro, a transformar nuestra actividad y a reinventarnos en un espacio distinto para el desarrollo de nuestras tareas.

La US se ha adaptado a métodos de enseñanza no presencial a un ritmo vertiginoso. Actualmente se llevan a cabo más de 100.000 accesos diarios a nuestra plataforma virtual de enseñanza por parte de estudiantes y profesores. En las adaptaciones propuestas por el profesorado, más del 94% de las enseñanzas se han adaptado totalmente al método virtual, planificando toda la actividad restante sin actividad presencial. Debe destacarse y reconocerse públicamente el trabajo y la disposición de nuestra plantilla docente. Reconocimiento similar merecen nuestros estudiantes, que se esfuerzan para adaptarse con compromiso y responsabilidad. Un dato singular lo pone de manifiesto. Ellos han utilizado nuestra convocatoria de ayudas de tarjetas digitales con un gran sentido de la responsabilidad: de los 60.000 posibles solicitantes, menos de 900 han hecho uso de la misma, dando una lección silenciosa de madurez. Mención similar merece nuestro personal de administración y servicios que se ha adaptado al trabajo telemático y atiende sus responsabilidades con esmero y dedicación, con más de 900 conexiones remotas establecidas y con planes de trabajo singularizados.

Ésta y no otra es la verdadera Universidad de Sevilla. Es la institución que cedió todo su material higiénico y sanitario al declararse el estado de alarma; que se ha ofrecido, con millares de voluntarios, para la elaboración de pantallas faciales y respiradores; que ha cedido instalaciones para uso sanitario. Es la universidad de todos. Y no se merece que la quieran desprestigiar sin motivos justificados. Quiero agradecer a toda la comunidad el trabajo y quiero transmitir el orgullo que me produce decir que soy miembro de la Universidad de Sevilla. Confíen en ella porque es el motor de cambio, de progreso y de esperanza más importante de nuestra sociedad. Seguiremos trabajando con empeño: cuenten con ello.

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios