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Se trata de desescalar, no de ganar

Algunos han creído que la desescalada es un concurso. Estamos en una carrera de fondo, de poco sirve esprintar en los primeros metros

Más allá de lo acertado o no de la lista de las provincias que podrán pasar a la fase 1 de la desescalada, convendría hacer una reflexión sobre el espectáculo que, una vez más, está dando nuestra clase política en el arranque de un proceso que, se supone, debe llevarnos a la "nueva normalidad" y a la reactivación económica. Parece claro y evidente que los criterios para que los diferentes territorios avancen en dicha desescalada deben ser técnicos y objetivos. De otra forma no se entendería. No dudamos de que así está siendo y que el Gobierno está aplicando todo el rigor en las evaluaciones y decisiones finales. Eso sí, ha cometido un error al empeñarse en el anonimato del comité científico, lo que ha facilitado que se disparen las especulaciones. La sociedad española decidió hace mucho tiempo que la transparencia es el mejor camino no sólo para evitar la corrupción, sino también para el desarrollo de una Administración plenamente democrática. Sin embargo, toda la gestión de la pandemia ha adolecido de una cierta opacidad que ha de interpretarse como un paso atrás en esa transparencia administrativa que, poco a poco, estaba conquistando la ciudadanía.

Dicho esto, es cierto que algunas autonomías se han tomado la cuestión de pasar a la fase 1 de la desescalada como una competición que había que ganar, incluso como si en ello fuese el honor del propio territorio. Ciertamente, este comportamiento (que en Madrid ha llegado a su paroxismo) también está dictado por la urgencia de todas las autonomías por reactivar la economía tras casi dos meses de paralización. Cada día que pasa parece más claro que la crisis socioeconómica que viene va a ser durísima y todos los territorios quieren ponerse manos a la obra en la reconstrucción cuanto antes. Sin embargo, una vez más habrá que advertir de que en este asunto, como en casi todos, las prisas no son buenas consejeras. Se corre el peligro de que se vuelvan a producir repuntes importantes del virus, lo cual podría ser catastrófico en algunas zonas de España. Además, hay que tener muy en cuenta que, como casi todos los científicos advierten, tras un verano relativamente tranquilo, el coronavirus volverá a repuntar en otoño. Entonces, probablemente, habrá que volver a tomar medidas restrictivas respecto a la movilidad y la actividad económica. La lucha contra este virus es una carrera de fondo. De poco sirve intentar esprintar en los primeros metros.

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