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Las XXXIV jornadas

Torés ha escrito la historia de los primeros cincuenta años de Las Palomas, en dos entregas de desigual formato

E STAMOS en pleno desarrollo de las trigésimocuartas Jornadas Taurinas de la muy leal a la Tauromaquia ciudad de Algeciras. Ayer se presentó, en su marco de contenidos, el libro de Crescencio Torés sobre el cincuentenario de nuestra actual plaza de toros, Las Palomas. Debí ser yo quien hiciera la presentación, pero fuerzas de causa mayor lo impidieron. Mucha sangre derramada por toros y alguna por toreros en el ya desaparecido e histórico coso de La Perseverancia, han perjudicado el asentamiento para otros menesteres de un suelo que tiene algo de sagrado. El bellísimo trono taurómaco de Las Palomas se alza sobre el microcosmos urbano y se asoma al horizonte del mar, por donde sale el sol cada mañana, aunque a veces las nubes, blancas o tordas, no lo dejen ver. Estas jornadas se empezaron a gestar en 1984 y se realizaron por primera vez cuando llegaba el medio mes de junio del año siguiente. Crescencio Torés fue, precisamente, quien las concibió, y Carlos Vergara con su equipo de Radio Algeciras, el que las hizo posible.

La historia del período 1985-2001 quedó recogida en un libro de Torés: Historia de las Jornadas Taurinas; un relato de todo lo que envuelve a la celebración cada año del gran evento. La afición del autor, apasionado de la Fiesta, y sus conocimientos del arte del toreo y del mundo del toro de lidia -un animal único cuya existencia está ligada a su función- se hacen cómplices de las vivencias de Torés como ciudadano, de sus observaciones y de la riqueza de las relaciones interpersonales en una sociedad, como la algecireña, pródiga en personajes y en situaciones pintorescas, con un anecdotario variado y sugerente. Para los que hemos vivido y conocido de cerca esas vivencias, el libro nos resitúa y nos recuerda, nos devuelve sensaciones y nos acerca a personas y a acontecimientos que suscitaron en su día, muchas emociones.

Torés ha escrito la historia de los primeros cincuenta años de Las Palomas en dos entregas de desigual formato. La primera se publicó y presentó por estas fechas, en el año 1994, y fue prologada por el maestro Miguel Mateo 'Miguelín', y la segunda he sido yo el privilegiado prologuista. Unir la concreción al hecho con el transcurrir de la sociedad algecireña y, aún más allá, de la comarca, es el gran acierto de la obra de nuestro querido Crescencio Torés. Nadie habría podido hacerlo como él, ni nadie podría haber estado con tanto acierto en su lugar.

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