Su propio afán

Tu vuo' fa' l'americano

Pedro Sánchez se autodefine como alguien que cumple, sobre todo, su palabra

El viaje de Pedro Sánchez por Estados Unidos está siendo -aseguran- un éxito de imagen… para Pedro Sánchez. Los telespectadores de allí se han dado cuenta de que es muy guapo y les ha impactado. O sea, que ni de vista lo conocían hasta ahora. Como ha ido con cargo al presupuesto y en condición de presidente del Gobierno de España, hay que preguntarse si ese título oficioso de Míster Latino compensa los gastos y los, diríamos, daños y perjuicios. Y todavía más: ¿le compensa a él?

Después del ridículo de aquel brevísimo lance en un pasillo con Biden quizá Sánchez tendría que haber amarrado su próximo encuentro con el presidente de los Estados Unidos. Porque del segundo encuentro también dependía la consideración del lance del pasillo: o fue un asalto a mano armada para robar una foto absurda o fue una primera toma de contacto, como se nos vendió. Este viaje a América, donde Biden ni lo recibe no deja en buen lugar a Sánchez ni ahora ni retrospectivamente. Tampoco se encontrará con el alcalde de Nueva York, que sólo es un alcalde, ojo, por muy Nueva York que sea su pueblo; y eso le da la puntilla al perfil institucional de Sánchez.

Ha tenido una reunión con empresarios e inversores, pero en buena política eso es tarea de un agregado comercial de embajada, de un embajador, si acaso, tal vez de un Director General o de un Secretario de Estado o, a lo sumo -y ya es sumar-, de una ministra de Economía. Un presidente de Gobierno tiene que estar para otras cosas. Y más si va a la reunión y allí los inversores le afean la política económica de su mandato en toda la cara. Luego se ha presentado en la tele a decir que él es alguien que, sobre todo, cumple siempre su palabra [sic]. Y ha criticado a la oposición, que es algo que queda muy feo si se hace en el extranjero y en viaje oficial como presidente.

Así las cosas, hay que concluir que Sánchez ha ido a darse una vuelta. Quiere hacerse el americano, como profetizó aquella canción de Renato Carasone. Era muy precisa: "comm'a nu guappo, pe' te fa' guarda'…", o sea, "hacerse notar como un guaperas", que es justo lo que Sánchez ha sacado en limpio. Preocupa que piense que esto es tener una agenda internacional o peso político mundial o perfil institucional. Sigue Renato su canción y pregunta: "sient'a mme chi t' 'o ffa fa'?", esto es, "Escúchame, ¿ha merecido la pena?". Es lo que tendríamos que preguntar todos a Pedro Sánchez.

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